¿Hasta qué punto un mito del automovilismo puede renacer décadas después de su lanzamiento? Eso es algo que muchos fabricantes se han comenzado a plantear durante los últimos años después de la irrupción de la propulsión eléctrica y el cambio en el paradigma de la industria automotriz. Si durante mucho tiempo no ha habido motivo para reeditar algunos vehículos clásicos, ahora muchas de esas marcas ya olvidadas por algunos y ni tan siquiera conocidas por las nuevas generaciones, parecen haber encontrado la excusa perfecta a ese ambiente retro que parece haber inundado los diseños de vehículos alimentados por baterías.

Es en este punto donde AC Cobra parece haber encontrado el momento ideal para volver a aparecer en escena. Este deportivo biplaza de tracción trasera se había ganado la admiración de muchos gracias a su imponente imagen de roadster sin muchas complicaciones y gran potencia, algo que fue incluso a más cuando Carroll Shelby decidió escribir una carta a la marca inglesa AC Cars para proponerles a principios de la década de los sesenta ser un distribuidor en Norteamérica de sus vehículos, aunque en este caso dotándolo de un toque puramente estadounidense como es el bloque V8 atmosférico.

Muchos guardarán un especial cariño al AC Cobra 427 gracias a películas icónicas del séptimo arte como 'Gumball Rally', lo que lo convirtió en todo un mito del automovilismo en Estados Unidos, e incluso también tendría alguna presencia en competición, cuando el ya archiconocido ingeniero Ken Milles sustituir el bloque Ford 289 por un nuevo V8 ‘big-block’ con 7.0 litros de desplazamiento y dos carburadores con el que trataría de solventar los problemas de fiabilidad que este tenía para poder hacerlo todo un coche de carreras, aprovechando su chasis ultra-ligero y la carrocería de aluminio.

Ahora, AC Cobra ha vuelto a renacer, en este caso con el lanzamiento de dos nuevos modelos que se basarán precisamente en este icónico modelo que se comenzó a construir en 1962, el Mark I. Quizás lo más polémico de este relanzamiento es que el Muscle Car en una de sus dos variantes sustituirá el clásico motor Ford para montar un nuevo tren motriz completamente eléctrico y algunas mejoras en materia de frenos, dirección asistida, etc.

Únicamente se producirán 58 unidades de lo que muchos considerarán como un gran sacrilegio, las cuales se empezarán a entregar a finales de este mismo 2020 a un precio cada una de ellas que rondaría los 150.000 euros sin impuestos. Quizás lo más interesante es que han sido capaces de mantener el peso por debajo de los 1.250 kilogramos, mientras que las baterías de una capacidad de 54 KWh (unos 240 km de autonomía) alimentarán el motor eléctrico situado en el eje trasero que le permite completar el 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y una potencia de 335 CV.

Si a los más puristas no les entusiasmará este AC Cobra Series 1 electric, tendrán la oportunidad de adquirir el AC Cobra 140 Charter Edition, el cual no deja de ser una réplica del Mk.I del deportivo británico, pero aprovechando el conocimiento actual, la tecnología y el nuevo método de producción. En sus entrañas nos encontramos un V8 de 2.3 litros y 350 CV que ha sido directamente heredado del Ford Mustang actual. Sin necesidad de utilizar pesadas baterías, el peso del conjunto será inferior al de la variante eléctrica, situándose en torno a los 1.100 kg y bajando el registro del 0 a 100 km/h a unos 6 segundos. También su precio será inferior, estableciéndose en unos 95.000 euros.

Alan Lubinsky, Director Ejecutivo de AC Cars: "Tenemos planes más emocionantes por delante, pero nuestro enfoque por ahora es lograr que estos 116 autos se construyan, se vendan y estén donde deberían estar, en la carretera".