La batería juega un papel fundamental en el correcto funcionamiento de nuestro coche. No en vano, de ella dependen multitud de componentes así que su mantenimiento cobra especial relevancia. Y más aún cuando nuestro vehículo es eléctrico porque, en ese caso, la dependencia de la batería es total. Teniendo en cuenta esto, Midas nos ha dado una serie de recomendaciones que tenemos que tener en cuenta tanto si ya tenemos un coche eléctrico como si tenemos pensado comprarnos uno.

Una rutina de recarga

Los coches eléctricos necesitan rutina. O al menos, sus recargas. Por ello, es recomendable establecer un horario para cargar el vehículo y cumplir con él para evitar exponerlo a situaciones extremas. La razón es simple: esto afecta a su durabilidad… y las baterías de un eléctrico cuestan miles de euros.

No abuses de la carga rápida

A veces es la única opción que nos queda, pero siempre que sea posible evita las recargas rápidas porque acortan la vida útil de la batería un 1% al año. Lo más adecuado es llevarlas a cabo en tomas de carga lenta.

Evita las cargas y descargas completas

Lo más recomendable para nuestra batería es cargarla en torno al 80% para conservar el mayor tiempo posible su capacidad máxima. Eso sí, hazlo siempre y cuando ese nivel de carga te permita realizar desplazamientos de tu día a día sin problema alguno.

Con las descargas pasa lo mismo: no hay que apurar hasta el final. Además de quedarnos tirados, estamos acortando la vida útil de la batería. Por lo tanto, recárgala cuando esté en torno al 15 o al 20%.

Cuidado con el calor y el frío

La batería de nuestro coche eléctrico sufre cuando las condiciones climatológicas son extremas. Las altas o bajas temperaturas pueden afectar a su degradación y su rendimiento, respectivamente. Para evitarlo, siempre que sea posible, hay que aparcar a la sombra y poner a cargar el vehículo justo después. Así los sistemas de refrigeración de la propia batería la mantendrán a una temperatura óptima.

La forma de conducir

Los movimientos que realizamos al volante pueden afectar a la batería de nuestro coche eléctrico. Teniendo en cuenta esto, intenta que tus formas sean suaves, responsables y eficientes; además, intenta circular a una velocidad moderada. De esta manera, optimizaremos tanto su carga como su vida útil.

Estacionamientos largos

Igual que ocurre con los coches convencionales, si vamos a tener el vehículo parado durante mucho tiempo tendremos que seguir algunas recomendaciones: aparcarlo en un lugar fresco, usar la opción de descarga lenta y asegurarnos de que la batería no baja del 20% de su capacidad. Si el coche es capaz de mantener la carga en su punto óptimo estando conectado, es la opción más adecuada.

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Cada vez son más los coches que se suman a la modalidad de propulsión eléctrica: si hace apenas un puñado de años era muy difícil encontrar coches eléctricos o híbridos enchufables, en la actualidad lo complicado es encontrar un fabricante que no ofrezca, al menos, una de las dos alternativas de propulsión.

Pese a sus evidentes ventajas, también es obvio que la utilización de un coche eléctrico o híbrido enchufable precisa de ciertas adaptaciones nivel de hábitos por parte de sus usuarios, siendo la batería el punto clave de todo el vehículo. Al fin y al cabo, un coche eléctrico equipa ciertos elementos que no son habituales en los coches con motorización térmica.

¿Necesitan las baterías recargarse con frecuencia para mantener su integridad la mayor parte del tiempo? La respuesta es sí: su composición química hace que sea necesario recargarlas periódicamente para mantener sus capacidades, un hecho que se hace especialmente necesario en el caso de los vehículos híbridos enchufables, ya que muchos de sus conductores no utilizan su autonomía eléctrica y circulan días -e incluso semanas- con la batería totalmente descargada.