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¿DEMASIADO PRONTO PARA EL 100% ELÉCTRICO?

10 años para el coche eléctrico: la peligrosa estimación de los ingenieros españoles

Los coches eléctricos son cada vez más populares y sus ventas no paran de crecer, pero no todo es tan simple: los ingenieros españoles se han pronunciado y no lo tienen tan claro.

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Cada vez son más los modelos 100% eléctricos que un potencial comprador puede adquirir si está buscando un coche nuevo, de manera que cada vez son más las marcas que han decidido dar un paso adelante y abandonar de manera definitiva los motores de combustión para dar paso a los motores alimentados únicamente por electricidad. Incluso las propias autoridades, con la Unión Europea a la cabeza, parecen estar dando el golpe de gracia a los coches de combustión con la aprobación de normas que restringen su comercialización.

Sin embargo, y como es lógico, no todo es perfecto: aún a día de hoy la tecnología aplicada a la movilidad eléctrica no parece haber alcanzado la madurez, limitada por factores como la autonomía de los vehículos, el coste de adquisición o la ausencia de una infraestructura competente que permita a los usuarios de este tipo de vehículos desplazarse con la soltura adquirida por los vehículos alimentados por combustibles fósiles.

Los ingenieros españoles, dudosos del actual coche eléctrico

La Comisión de Transportes del Colegio de Ingenieros Industriales de Valladolid, presidida por José Ramón Perán, ha emitido un informe en el que analiza la conveniencia de la tecnología eléctrica en los vehículos terrestres. De este estudio se extraen varias conclusiones que, por cierto, apuntan a que el coche eléctrico aún tiene mucho camino por recorrer para convertirse en una alternativa de movilidad real con la que sustituir a los actuales coches con motor de combustión, cifrando en 10 años el tiempo necesario para que la tecnología eléctrica haya madurado lo suficiente para ser, entonces sí, una alternativa real en todos los términos:

  • Dificultad en la extracción de materias primas: las baterías, elemento fundamental en la concepción de un vehículo eléctrico, necesitan numerosas materias primas de difícil extracción, materias primas que, además, en su mayoría son relativamente escasas y por lo tanto muy volubles en cuanto a precio.
  • Autonomía dependiente del uso: pese a que en la actualidad ya se comercializan coches eléctricos cuya autonomía homologada es superior a los 600 kilómetros -con un coste de adquisición bastante elevado, por otro lado- la realidad es que el estilo de conducción puede reducir hasta en un 50% la autonomía real de estos vehículos.
  • Emisiones: además de contar el ciclo de vida completo del vehículo (desde su fabricación hasta el fin de su vida útil) la realidad es que los vehículos eléctricos siguen utilizando elementos como los frenos o los neumáticos que, durante su uso, emiten un gran número de partículas contaminantes.
  • Fin de su vida útil: una de las grandes incógnitas que plantea el Colegio de Ingenieros es el final de la vida útil de un coche eléctrico. ¿Qué sucede entonces con elementos como los motores, que generalmente utilizan tierras raras para sus imanes, o con las baterías, que cuentan con numerosos materiales potencialmente contaminantes?

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