Hemos probado el nuevo Mercedes EQC, su primer SUV cien por cien eléctrico de la firma de la estrella. La llegada de este modelo supone uno de los pasos más importantes y revolucionarios que ha dado la compañía alemana en los últimos tiempos. Es un vehículo que abre el camino de la marca hacia la movilidad sostenible y cero emisiones. Porque el mañana de Mercedes comienza con esta versión.

El diseño exterior nos anticipa la estética de los futuros vehículos eléctricos de Mercedes. La línea lumínica delantera se extiende por todo el frontal. Este, para ser más aerodinámico, es carenado y presenta un concepto de unión de todas sus partes muy llamativo. Sus faros traseros se enlazan través de una franja LED, solución que está muy de moda en la actualidad.

Su imagen recuerda a la del Mercedes GLC. Y es porque se ha construido bajo la misma plataforma. Lo ideal hubiese sido desarrollarlo con una base especifica para versiones eléctricas. Pero los costes y los tiempos de producción hubiesen sido mucho más altos.

Las batería está ubicada en el piso del vehículo, entre el eje delantero y el trasero. Cuenta con una capacidad energética de 80 kwh y un sistema de refrigeración que a bajas temperaturas conecta una calefacción que mejora su rendimiento y eficiencia.

La autonomía que ofrece es superior a los 400 kilómetros. Este dato, como ocurre con este tipo de modelos, varía en función de la conducción y de los hábiles que seamos para sacar el máximo partido a sus posibilidades de regeneración de energía.

El conductor tiene una gran influencia en este proceso. A través de las levas puede aumentar o disminuir la recuperación de la carga que genera la frenada regenerativa. En función del nivel que seleccionemos, al levantar el pie del acelerador el coche frenará más o menos. Por eso es importante anticiparse e intentar aprovechar al máximo este sistema.

El EQC también asiste al conductor poniendo a su disposición diversos programas de conducción. Ofrece además diferentes fórmulas para ayudarnos a realizar el viaje de la manera más económica posible. Esta claro que la principal preocupación de un modelo eléctrico es ser eficiente.

Pero si nos sobra carga, no esta de más probar las prestaciones de sus más de 400 caballos. Acelera de cero a cien en apenas cinco segundos. Impresiona sobre todo por la ausencia de ruido. Se nota la facilidad con la que entrega la potencia su mecánica eléctrica.

Y eso que la bascula juega en su contra. El peso de sus baterías le hace llegar hasta casi los 2.500 kilos. Es uno de sus principales defectos y la asignatura pendiente de este modelo y del de otras muchos versiones eléctricas.

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