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Las dos caras del Kia Soul

Las dos caras del Kia Soul

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Adaptarse a los nuevos tiempos; queramos o no, es algo totalmente necesario… Y los nuevos tiempos, dentro del mundo del automóvil vienen marcados por la eficiencia energética… Esa ecuación que supone consumir poco y dejar a un lado las emisiones de CO2 se puede conseguir por diferentes caminos… De ahí, que las marcas, bajo el mismo nombre de un vehículo apuesten por un camino algo que supone asumir o sacrificar determinadas cosas… para ganar en otras… Y en ese espectro de la eficiencia entran vehículos como el Kia Soul. Un modelo que se puede adquirir con los motores convencionales… o con uno eléctrico de 111 CV. Las diferencias estéticas son mínimas. El gran rasgo distintivo se encuentra en la parrilla frontal, lugar por donde se recarga el propulsor eléctrico... Mientras, en el interior, cambian pequeños detalles y una mayor digitalización del eléctrico respecto al modelo convencional que además, incluye toda la información sobre el estado de las baterías. ... Y si hablamos de habitabilidad la cosa anda también pareja, aunque en este caso la versión eléctrica, al necesitar una zona para alojar las baterías sacrifica algo de espacio para las piernas de los ocupantes en las plazas traseras, y algunos litros de capacidad del maletero… Pero como este no es un coche para grandes viajes… Pues tampoco llega a ser un gran problema. El claro objetivo del Kia Soul son las distancias relativamente cortas... Con su motor se pueden recorrer, según la marca, 212 kilómetros… Eso según la marca… Porque cuando empiezas a circular, la autonomía desciende más rápido de la cuenta… Yo creo que con tranquilidad se pueden hacer unos 150 kilómetros… Además es importante gestionar los modos de conducción correctamente, que es algo que también varía respecto al Soul convencional… En la D, el coche al levantar el pie de acelerador, pierde velocidad ya que entrar en funcionamiento la frenada regenerativa…. En B la desaceleración es más fuerte, pero se consigue proporcionar más carga a las baterías, y luego hay una opción “eco” para reducir a la mínima expresión el consumo y así, con una sola recarga, poder cumplir con todas las tareas que te propongas durante el día. El mayor salto que hay entre un Kia Soul eléctrico o uno con motor diesel es la distancia que puedes recorrer con un solo depósito… Además los modelos convencionales cada vez incorporan más mejoras para consumir y emitir menos CO2 a la atmósfera.. Aunque hay dos cosas que no ayudan a gastar poco, una es la aerodinámica… Este no es el coche que mejor corte el viento, y luego tienes que mirar el libro de las buenas prácticas del conductor eficiente porque sino no es imposible conseguir los 4,8 litros cada 100 km que homologa la marca. El Soul es un monovolumen con carácter urbano y aspiraciones de crossover… Es un concepto divertido y polivalente que te puede sacar de numerosos aprietos. En cuanto a sensación de conducción no hay tanta diferencia entre uno y otro… En un eléctrico notas una aceleración mayor ya que empuja desde el momento en el que aceleras. En este caso el motor diésel es más progresivo… En este modelo los modos de conducción sólo influyen en la dureza de la dirección, para así adaptarse mejor a la carretera por la que circulas. Uno de los aspectos más importantes de este coche es su precio, ya que está por debajo del de sus rivales directos, y eso, con los tiempos que corren es algo que hay que remarcar… A día de hoy las diferencias entre un eléctrico y un coche convencional son grandes cuando hablamos de autonomía y de la facilidad a la hora de repostar… Pero para que nos entendamos todos: la versión eléctrica es perfecta para mi madre… Trayectos perfectamente programados y en los que no hay ni un mínimo resquicio a la improvisación, una vida cuadriculada… Y la versión convencional es la perfecta para mi mujer… Trayectos que se suele repetir a lo largo de la semana, pero que cuando llega el fin de semana y se quiere ir a la playa con las amigas, la exime de tener que pedirme el coche.

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