Entre las miles de piezas que forman tu coche, entre las miles de piezas que funcionan de forma acompasada y fluida para que sólo tengas que preocuparte de abrir la puerta, girar la llave y arrancar, podemos encontrar alguna que otra cuyo valor es bastante más alto de lo que nos esperamos.

Una de esas piezas es el llamado volante de inercia. El volante de inercia es un elemento unido al cigueñal y colocado entre el motor y la caja de cambios que acumula energía cinética en forma de giro, sirviendo para equilibrar y suavizar el funcionamiento del motor de cara a una conducción tranquila y sosegada, eliminando tirones y vibraciones generados por el funcionamiento normal del propulsor. Cuando este volante de inercia está formado por dos bloques se le denomina "volante bimasa".

¿Cómo identificar un volante bimasa averiado? Son varios los síntomas que nos ponen sobre la pista: el primero es la vibración que se produce en el pedal del embrague cuando iniciamos la marcha. Un ruido parecido a un cascabeleo es también indicador de un potencial problema en el volante bimasa. Ambos factores, tanto el ruido como la vibración, desaparecen al pisar el pedal del embrague.

Con el paso del tiempo el volante bimasa puede seguir degradándose. Otro indicativo de una posible avería del volante de inercia lo encontramos al ralentí, cuando apagamos el motor. Si en el preciso momento en el que apagamos el motor escuchamos durante un corto periodo de tiempo un claqueteo dentro del vano motor, es más que probable que la pieza esté sufriendo ya un desgaste excesivo.

Desgraciadamente, para diagnosticar completamente la avería y proceder a su arreglo no queda más remedio que desmontar la caja de cambios, una operación que ya de por sí supone una buena cantidad de horas de mano de obra, y por ende, de dinero. La pieza en cuestión, además, es bastante cara: puede llegar a superar los 1.000€, únicamente el volante de inercia, de ahí que una avería en este sistema pueda suponer un quebradero de cabeza a más de una persona.