Pese a que los semáforos son uno de los elementos de control de tráfico más respetados por la sociedad, en ocasiones no todo el mundo puede hacerles el caso que se merecen. Estos sistemas de control mediante iluminación por colores llevan décadas con nosotros, pero como no todo es perfecto, en ocasiones se pueden "alinear los astros" para que, simplemente, tengamos la obligación de saltarnos un semáforo en rojo.

Imagínate la situación: estás parado en un semáforo en rojo, esperando pacientemente a que el color del disco se ilumine de color verde, cuando en ese preciso momento comienzas a escuchar una sirena que te resulta familiar: se trata del sonido emitido por una ambulancia, un camión de bomberos o un coche de policía, pidiendo paso y solicitando prioridad para seguir avanzando lo más rápido posible hacia su destino.

En ese momento, lógicamente, tú comienzas a avanzar para apartarte y que los vehículos en situación de emergencia puedan pasar, pero hacer eso implica saltarse el semáforo en rojo: te estás exponiendo a una sanción por saltarte un semáforo en color rojo. ¿Te van a multar por ello? Si no existe ninguna cámara de semáforo, generalmente no va a haber ningún problema.

Por el contrario, si existe una cámara de control de semáforo lo más posible es que recibas una sanción por haberte saltado el semáforo. Lógicamente se trata de una sanción injusta: como las sanciones se imponen utilizando el material de una cámara de vídeo que apunta al semáforo, deberás recurrir la sanción utilizando ese mismo material como apoyo: no debería haber problema y tu sanción será anulada, pero, si no lo haces, terminarás con una multa que deberás pagar.