Puede parecer una obviedad, pero en un momento en el que la estética clásica regresa ayudada por la electrificación y por la necesidad de los fabricantes de vender un producto nuevo que tenga imagen de marca o que despierte viejos recuerdos a los posibles propietarios. Sin embargo, la evolución de los procesos productivos, así como de los trenes motrices han permitido que sea viable la opción de realizar un “swap” de un vehículo clásico, convirtiéndolo en un eléctrico puro.

Es en este punto que la Fédération Internationale des Véhicules Anciens (también conocida por sus siglas como FIVA) ha sido la primera en pronunciarse acerca de estos vehículos veteranos que equipan ahora un motor eléctrico alimentado por baterías en lugar de su propulsor de combustión interna. Con más de 53 años desde su creación y agrupando a más de dos millones de entusiastas del automóvil clásico, la FIVA ya ha apuntado que se deja de considerar como “histórico” a esos vehículos alimentados por electricidad.

MINI Classic Electric | MINi

Según los responsables de la Federación, lo que hace a un coche histórico no es únicamente el hecho de mantener la misma apariencia que el vehículo original, sino que también hay otros elementos que deben respetarse, entre ellas la forma de construcción y la configuración mecánica. El olor, el sonido, incluso las sensaciones al volante, por incomodas que sean en ocasiones, todo ello convierte en un vehículo clásico en parte de la historia del automóvil, algo por lo que la FIVA aconseja a todos aquellos que conviertan su vehículo clásico en eléctrico que lo hagan a través de un kit reversible por si al venderlo el comprador decide revertir el proceso.

Vehículos como el Ford Mustang, Volkswagen Beetle, Mini Cooper o el Jaguar E-Type han visto durante los últimos años proyectos más o menos pequeños para producir unidades propulsadas por motores eléctricos, preservando en este caso la imagen, pero con un impacto contaminante mucho menor que sus antepasados. Desde la FIVA apuntan a que los propietarios de un automóvil clásico conducen menos de 2.000 kilómetros al año, por lo que seguramente no sean el grupo que precisa unas medidas inmediatas para contribuir a atajar las emisiones contaminantes.