Después de un largo periodo de confinamiento, la ciudadanía española empieza a retomar poco a poco su vida. Según las expectativas, para principios de verano podremos retomar, con grandes precauciones, la normalidad de nuestro día a día. El periodo estival es un tiempo que todo el mundo relaciona con viajes familiares y visitas a las playas, pero este año, ante la incertidumbre provocada por el coronavirus, quizá sean muchas las familias que busquen planes alternativos.

Una buena opción para viajar con la familia o con amigos es la de alquilar una autocaravana. Este vehículo nos aporta una mayor libertad a la hora de planificar nuestro destino. Si queremos movernos, por ejemplo, por la costa gaditana o transitar la cantábrica, una autocaravana es ideal para llevar a cabo un viaje itinerante sin tener que preocuparnos por encontrar un alojamiento en el que pernoctar. En un verano en el que parece que el turismo nacional va a estar más presente que nunca, esta fórmula es más que perfecta para conocer los múltiples rincones de España que merece la pena visitar.

Como un turismo

Aunque en algunas poblaciones es posible encontrar aparcamientos específicos de caravanas, sobre el papel no debería haber problemas para estacionar tu autocaravana en un lugar habilitado para cualquier vehículo en general. La Instrucción 08/V-74 de 2008 de la DGT indica que el Reglamento General de Circulación no excluye a las autocaravanas del estacionamiento siempre que mantengan el vehículo dentro de las marcas viales, respeten, si los hay, los límites horarios y no excedan, mientras están aparcadas, el espacio que ocuparían mientras están en circulación. Es decir, no se debe desplegar ningún elemento que invada un mayor espacio lateral de que ocupa de por sí el vehículo. Sí se permite abrir el techo o las claraboyas.

El mismo documento añade que el hecho de que haya ocupantes dentro del vehículo no es relevante. Eso sí, solo si mantenemos nuestra actividad en el interior y no hacemos ruidos que puedan perturbar el descanso de los vecinos ni vertamos emisiones o fluidos distintos a los de la combustión del motor. Además, los únicos apoyos permitidos serán las propias ruedas del vehículo o calzos, en casos necesario. Sacar mesas, tenderetes o toldos sí podría ponernos en un aprieto, ya que eso podría interpretarse como acampada, algo que no está permitido. Si lo hacemos, debe ser siempre en zonas habilitadas para tal fin.

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A pesar de esta instrucción, ha habido municipios que han seguido discriminando a las autocaravanas y han continuado considerando que su presencia es sinónimo de acampada, por lo que antes de estacionar es mejor comprobar que no incumples ninguna normativa.

Vigila tu permiso

Para ponerte a los mandos de una autocaravana, solo necesitarás el permiso de conducir B, el habitual para ponerte a los mandos de un automóvil, siempre que la masa máxima autorizada del vehículo no supere los 3.500 kilogramos o más de 9 ocupantes. Desde 2019, si no superan este peso, están considerados vehículos de la categoría M1, por lo que su límite de velocidad es el mismo que el de cualquier turismo: 120 kilómetros por hora en autovías y autopistas, 90 en carreteras convencionales y 50 en zonas urbanas.

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Si la autocaravana supera esos 3.500 kilogramos, entonces ya no nos bastará con el permiso B que utilizamos con nuestro turismo habitual, sino que tendremos que poseer el permiso C1. Además, no podremos superar los 90 kilómetros por hora en autovía ni los 80 en carreteras convencionales.

Si no tienes plan para este verano o sigues esperando a ver cómo evoluciona la situación para realizar una reserva, siempre puedes plantearte hacer un viaje en autocaravana. Pondrá el punto de aventura a un verano que ya de por sí va a estar fuera de lo habitual.