Y QUE TU COCHE SALGA INDEMNE

El truco del hombro: la maniobra definitiva para sacar tu coche de un garaje estrecho

En ocasiones tenemos que estacionar en lugares de difícil acceso, pero podemos meter y sacar nuestro coche sin problema si sabemos hacerlo.

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La realidad es que nuestros coches son cada vez más tecnológicos y avanzados, pero también más grandes. Son más grandes por las tendencias y las demandas de la clientela, pero también porque integran sistemas de impulsión más avanzados y, sobre todo, porque son mucho más seguros. Esa seguridad se refleja en una mayor carga de elementos de prevención de accidentes, pero también en unas estructuras mucho más avanzadas y complejas que nos protegen de manera mucho más efectiva en caso de accidente.

En cualquier caso, sean más o menos seguros, nuestros coches tienen que estacionarse correctamente en lugares habilitados para ello, algo que en ocasiones nos cuesta mucho esfuerzo porque el tamaño de las plazas de aparcamiento no crece al mismo ritmo que nuestros coches. Si tenemos que estacionar en línea, algo que suele ser habitual en vía pública, muchas veces tenemos que realizar numerosas maniobras para abandonar nuestra plaza, algo que todos tenemos asumido. ¿Qué sucede cuando aparcamos en batería?

El truco del hombro para evitar maniobras innecesarias

En caso de aparcar en plazas en batería, en paralelo, muchas veces nos encontramos ante plazas muy estrechas, que en principio necesitan muchas maniobras tanto para entrar como para abandonarlas. Tenemos el truco que necesitas para salir de una plaza de aparcamiento sin ningún problema, con total seguridad y sin realizar maniobras innecesarias. Hablamos del truco del hombro, que nos permite saber cuándo podemos empezar a girar y salir de la plaza de aparcamiento de una sola maniobra.

Para ello, cuando tenemos nuestro coche estacionado en batería y con el frontal apuntando hacia la vía por la que vamos a empezar a circular (lo que se conoce generalmente como 'aparcar de culo') debemos iniciar la marcha a baja velocidad y con el volante completamente recto. Una vez hemos avanzado unos centímetros, tenemos que fijarnos cuándo el morro del vehículo que tenemos a nuestro lado coincide con nuestro hombro.

Ahí está la clave: en el momento en el que veamos que el frontal del coche contiguo y nuestro hombro están alineados, podremos girar la dirección a tope y acelerar suavemente: veremos cómo nuestro coche abandona el estacionamiento de manera fácil y segura, sin riesgo de chocar con el coche que tenemos a nuestro lado y sin necesidad de realizar maniobras adicionales. Se trata de un pequeño truco que, sin duda, facilita nuestro día a día al volante.

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