El confinamiento nos hace agudizar el ingenio: el estado de alarma que regula nuestra actividad diaria durante estas semanas puede ser una gran excusa para rejuvenecer el coche que, ahora, casi no podemos utilizar. Os traemos entonces un truco que seguro que resultará sorprendente tanto por su facilidad como por su efectividad, siendo su coste prácticamente nulo. Hablamos del truco del bicarbonato.

El interior de nuestros coches, especialmente si se trata de vehículos antiguos, está compuesto por numerosos materiales que con el paso del tiempo son capaces de absorber numerosos olores, generando por tanto una "atmósfera" que no tiene porqué ser del todo agradable. Esto se hace especialmente patente cuando el coche se tira semanas sin utilizar -y por tanto sin ventilar al abrir y cerrar las puertas o ventanillas- de forma que durante el estado de alarma podremos sufrirlo de manera más intensa.

Sin embargo, dándole la vuelta a la situación y aprovechando que no utilizamos tanto el coche, podemos probar con un sencillo truco que nos puede ahorrar muchos dolores de cabeza: se trata de esparcir una generosa cantidad de bicarbonato en polvo sobre la moqueta de nuestro coche, de manera que se forme una pequeña capa de bicarbonato. Si nuestros asientos son de tela también podremos esparcirlo sobre ellos, aunque luego resultará más laborioso el dejar todo limpio y recogido.

Si esparcimos el bicarbonato y lo dejamos actuar durante al menos 24 horas notaremos como la mayoría de olores que 'poblaban' el interior de nuestro coche habrán desaparecido: el bicarbonato tiene la capacidad de absorber aromas, de forma que eliminará de manera más que notable los olores que estaban adheridos al interior de nuestro coche. El último paso es recoger todo: deberás aspirar a conciencia el interior de tu coche, tanto las moquetas como los asientos, pero te aseguramos que el esfuerzo merecerá la pena.