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PARA EL COCHE Y PARA EL CONDUCTOR

Tres razones por las que conducir con el coche en reserva es (tan) peligroso

Aunque la reserva del coche nos da un margen de unos cuantos kilómetros, circular de esta manera no debe convertirse en una costumbre.

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Casi todos los conductores hemos contemplado alguna vez cómo se encendía el testigo del cuadro de instrumentos que nos informa que el depósito de combustible de nuestro vehículo está a punto de agotarse. La recomendación de la DGT pasa por parar en una estación de servicio antes de que esto suceda, pero a veces por despiste o pereza hemos estirado al máximo esa capacidad. Algo que no se debe convertir en costumbre puesto que conducir con la reserva es peligroso: estas tres razones así lo demuestran.

El margen que nos da la reserva depende de cada modelo aunque suele rondar los 40-45 kilómetros: no es, por lo tanto, una situación de extrema urgencia… pero sí supone un riesgo innecesario para el coche y para nosotros. El vehículo puede sufrir una serie de daños, se incrementan las posibilidades de sufrir un accidente y, además, existe la posibilidad de ser multados. Por estas tres razones, hay que evitar circular con la reserva de forma reiterada.

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1. La mecánica del coche

Apurar el combustible tiene consecuencias para la mecánica del vehículo. Este gesto, por un lado, se traduce en la creación de impurezas en el depósito que pueden terminar generando daños en los inyectores o en la bomba. Ésta, además, se ve obligada a llevar a cabo un mayor esfuerzo provocando que su succión se haga de forma incorrecta creando burbujas en el circuito. Algo que, a su vez, tiene otras consecuencias: la mezcla de aire y combustible se empobrece, el circuito del motor se calienta demasiado y la refrigeración se daña.

2. Distracciones al volante

El encendido del testigo que nos informa que nuestros kilómetros están limitados puede generar un pico de estrés en el conductor. Una situación marcada por las continuas distracciones que nos llevan a fijar la mirada de forma constante en la autonomía que nos queda o a recorrer el horizonte buscando esa señal que nos indica la distancia a la que se encuentra la próxima gasolinera. O lo que es lo mismo: el usuario deja de prestar atención a la carretera incrementando, así, el riesgo de sufrir un incidente.

3. ¿Nos pueden multar?

Conducir con la reserva no es motivo de sanción, pero sí las consecuencias derivadas de ello. Si apuramos demasiado y nos quedamos sin combustible, tendremos que detener el coche en la vía o en el arcén de la misma: algo que sólo es posible en caso de accidente o de avería, tal y como establece el Artículo 90 del Reglamento General de Circulación. Un hecho que sí es susceptibles de ser penado con una multa de 200 euros.

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