Los coches eléctricos son cada vez más comunes en nuestro día a día gracias a una oferta cada vez más grande y unos precios más comedidos, que hacen que cada vez más personas se planteen dar el salto hacia una energía aparentemente más limpia y respetuosa con el medio ambiente. Sin embargo, no en todas las ocasiones un coche eléctrico es la solución que se busca.

Es precisamente la situación en la que se ha visto involucrado el cuerpo de Policía de Fremont, California, en cuya flota de vehículos patrulla podemos encontrar un Tesla Model S que forma parte de un programa piloto con la marca americana que, recordemos, tiene su sede precisamente en la ciudad californiana de Fremont.

Y es que en medio de una persecución policial, a gran velocidad, el Tesla Model S del oficial Jesse Hartman se tuvo que retirar de la conducción tras comprobar que la batería del coche apenas ofrecía 10 kilómetros de autonomía, algo que le hizo quedarse sin energía un par de minutos más tarde. Sin embargo, esto no es un problema de la unidad en concreto, ni debería hacernos dudar de la efectividad de los coches eléctricos para efectuar labores de control y vigilancia del tráfico.

Según las normas internas del departamento de Policía de Fremont todos los vehículos patrulla tienen que iniciar su turno con, al menos, un 50% de batería o un nivel del 50% en el depósito de combustible, algo que se cumplió en la ronda de Jesse Hartman, que no pudo evitar sin embargo iniciar una persecución a alta velocidad cuando la batería de su Tesla ya estaba a un nivel muy bajo. Sin embargo, conviene destacar que el vehículo infractor fue intervenido unos cuantos km más tarde, ya sin nadie en su interior, por otros compañeros de la policía.