UN ELEMENTO QUE FALLA MÁS DE LO QUE DEBERÍA

El semáforo "inteligente" que puede tenerte parado casi 10 minutos

Los semáforos llevan ligados al tráfico rodado desde el inicio de los tiempos, pero su funcionamiento ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Sin embargo, los semáforos, que deberían pasar desapercibidos si funcionasen bien, se convierten en protagonistas...

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Si hay un invento que se asocia irremediablemente al tráfico, a los coches y a la circulación, ese es el semáforo. Nacido hace más de 100 años, lo cierto es que este pequeño elemento ha sido capaz de regular el tráfico y la circulación de miles de millones de vehículos a nivel mundial, siendo uno de las señales de regulación de tráfico más utilizadas y conocidas de todo el planeta.

Su funcionamiento es sencillo: dos o más colores luminosos que van cambiando para indicar quién tiene prioridad de paso y qué vehículos pueden seguir su camino o, por el contrario, deben detenerse para dejar paso a otros. En los últimos años su funcionamiento se ha hecho cada vez más inteligente y avanzado, conectándose con el exterior (incluso en ocasiones con algunos vehículos) y teniendo en cuenta todo tipo de datos, como el volumen de tráfico, la velocidad de los vehículos a controlar o la presencia de peatones en sus inmediaciones.

Poco a poco los semáforos “inteligentes” han comenzado a abrirse paso en nuestro país, semáforos que cuentan generalmente con una cámara conectada a un ordenador que les permite, mediante diferentes algoritmos, ofrecer el mejor servicio tanto a vehículos como a peatones. De esta manera el tráfico se hace más fluido y, a la vez, se consigue una mayor seguridad para todos los peatones que pretenden cruzar la calle. Uno de esos semáforos inteligentes lo encontramos en Salamanca, en funcionamiento desde finales de 2023 y colocado en una de las calles con más tráfico de la ciudad salmantina.

Pese a que la teoría ya la hemos explicado, lo cierto es que no siempre todo funciona como debería, y este semáforo da buena cuenta de ello. Este semáforo, de hecho, es noticia porque en más de una ocasión ha retenido al tráfico durante casi 10 minutos, una espera para nada habitual y que no supone ningún avance ni ventaja en términos de fluidez de tráfico.

El mecanismo se activa al detectar la presencia de peatones a través de cámaras estratégicamente ubicadas en cada paso de peatones, respaldadas por sensores que registran la presencia de vehículos. Esta tecnología incorpora un sistema avanzado de inteligencia artificial y análisis visual para identificar y contar a las personas. Basándose en la información recopilada por las cámaras y siguiendo las pautas establecidas, el sistema puede ajustar dinámicamente la señalización semafórica para adaptarse al flujo de peatones en tiempo real. Este enfoque elimina la necesidad de pulsadores de cruce, ya que el sistema responde automáticamente a las necesidades cambiantes y específicas del momento.

Además de su función principal de detección de peatones, las cámaras también tienen la capacidad de realizar recuentos precisos de personas, lo que permite analizar los datos y ajustar la programación del semáforo según sea necesario. Por ejemplo, se puede prolongar el tiempo de luz verde durante períodos de alta actividad peatonal o cuando se observa un uso intensivo de los pasos de peatones por parte de personas mayores, con el objetivo de mejorar la seguridad vial.

En teoría, el semáforo permanece en verde para los vehículos hasta que las cámaras detectan la presencia de peatones, pero como hemos mencionado, nada más lejos de la realidad: muchos conductores se quejan de esperas de hasta 9 minutos sin que existan peatones que estén cruzando.

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