No corren buenos tiempos para los fabricantes de automóviles: la inmensa mayoría han visto como, en apenas un puñado de meses, sus beneficios han retrocedido y su crecimiento se ha interrumpido en seco. A consecuencia de la pandemia provocada por el coronavirus, la clientela se piensa muy mucho lo de comprar un coche nuevo, una afirmación que hace tambalear a varios constructores.

Renault, por ejemplo, ha presentado sus primeros resultados con pérdidas de los últimos 10 años, un hecho tan relevante que la marca ha comunicado una profunda reestructuración de su gama, que se cristalizará en la desaparición de varios modelos de la actual oferta del fabricante francés. Algunos dejarán paso a nuevos modelos con un enfoque diferente y otros, simplemente, desaparecerán.

Tres son los modelos que actualmente penden de un hilo: el Renault Espace, el Renault Talisman y el Renault Scenic. En un mercado dominado con puño de hierro por los SUV y los crossovers, apenas hay sitio ya para modelos de corte más tradicional y clásico como el que representan éstos tres modelos, cada uno en su segmento. Llaman poderosamente la atención los casos del Renault Espace, uno de los creadores de los monovolúmenes tal y como los conocemos, y del Renault Scenic, pionero en el mundo de los monovolúmenes compactos.

Ambos han disfrutado de varias generaciones de éxito, pero todo apunta a que su trayectoria terminará en 2020: se espera la llegada de nuevos Renault al mercado, siempre en clave SUV o crossover, que servirán para cubrir el hueco que dejarán estos tres modelos. Al fin y al cabo, el Renault Kadjar y sobre todo el Renault Captur se han convertido en las auténticas referencias en cuanto a cifras de ventas, un éxito que la firma francesa quiere reeditar con sus futuras creaciones.