La entrada a los Campos Elíseos de París era el momento más esperado del Tour de Francia en el que Egan Bernal se proclamó vencedor y que terminó con Caleb Ewan como ganador de la última etapa. Sin embargo, mientras los competidores llegaban al final del recorrido, los coches de la organización que acompañaban al pelotón formaban parte de una curiosa situación.

El protagonista de la historia fue un radar situado en una de las calles de París por las que pasó el pelotón. En una ciudad donde la velocidad se encuentra limitada en muchas vías a 30km/h, el resultado fue que el radar se volvió loco ante tanto tránsito por encima de la velocidad permitida, de manera que no daba abasto a sacar fotografías de toda clase de vehículo que pasaba por delante de él, ante las risas de los espectadores, uno de los cuales grabó este vídeo.

Como las calles están cortadas en exclusiva para el paso de los ciclistas y su comitiva, es fácil pensar que a pesar de los flashes que hicieron la espera más entretenida al público presente, las multas no llegasen a los conductores. Lo que parece seguro es que ese radar nunca habría puesto tantas multas seguidas en toda su vida útil.