MÁS QUE UN COCHE, UN ALTAR A LA SERENIDAD
¿Por qué el nuevo Ariya tiene flores grabadas? El secreto que es puro orgullo japonés
El Nissan Ariya esconde un secreto que te conecta directamente con Japón. No es anime, es mejor. Descúbrelo.

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Nissan ha decidido que su buque insignia eléctrico, o sea, el Ariya, sea un refugio de calma y tradición alejado de las luces estridentes o los grabados industriales, y opuesto a sus celebrados deportivos. Por eso, la firma japonesa ha diseminado por el habitáculo una serie de guiños que apelan a la artesanía y al espíritu del Japón más auténtico (es decir, que no son frikadas sino invocaciones a las raíces niponas).
Estos detalles están inspirados en conceptos como el Kumiko, que es el arte de unir piezas de madera sin clavos o la naturaleza, y son una forma curiosa de diferenciarse estéticamente de la competencia europea y americana. Nissan no quiere que el Ariya sea solo un coche avanzado, sino una muestra del orgullo nipón por la artesanía. En esta estrategia de lujo silencioso, el valor no está en lo que brilla, sino en lo que se descubre al tacto o con una mirada atenta en un momento de pausa durante el trayecto. Algo así como la ceremonia del té, pero con ruedas.
Estos no son "Easter Eggs" divertidos, sino recordatorios de una herencia cultural milenaria adaptada al siglo XXI.

La flor de cerezo como alma de la consola central
El secreto más poético del Nissan Ariya se encuentra en la consola central deslizante, porque si te fijas bien en la superficie de madera de poro abierto, bajo los controles hápticos que parecen flotar, encontrarás grabadas unas delicadas flores de cerezo (Sakura). Para los japoneses, la sakura es el símbolo de la belleza efímera y el renacimiento, y Nissan la ha incluido aquí como un recordatorio constante de su procedencia y de la elegancia sencilla que debe rodear a la movilidad eléctrica moderna.
El grabado es de tal sutileza extrema que sólo es visible cuando la luz incide desde un ángulo determinado, y eso lo convierte en un descubrimiento personal para el dueño del coche. No es un dibujo chillón, sino una integración artesanal que eleva la calidad percibida del interior a niveles de marcas premium. Además, al tocar la madera y sentir el relieve de la flor, se crea un vínculo táctil que rompe la frialdad de las superficies digitales que dominan el resto del salpicadero. Es como tocar un árbol dentro de una fábrica.
Este guiño a la flora japonesa es el eje central del concepto Omotenashi, que es la palabra para la hospitalidad japonesa. Este concepto busca anticiparse a las necesidades del huésped y hacerlo sentir bienvenido, y tener un cerezo en flor grabado en el corazón del coche es una forma de decir que el Ariya no es solo una máquina, sino un espacio diseñado para el bienestar.

El efecto "Ripple" del Cube traducido a la modernidad
La obsesión de Nissan por los detalles naturales no es nueva. Muchos recordarán el mítico Nissan Cube, que se conocía por ser un coche feo y porque el techo presentaba un relieve circular conocido como "efecto ripple", que simula las ondas que genera una gota al caer en un estanque de agua. Esta idea de fluidez líquida ha persistido y se ha refinado en las variantes más modernas de la marca, influyendo en las texturas de los paneles de las puertas y los techos solares del Ariya.
El patrón de ondas de agua parece tonto si no comprendes que su intención es crear una sensación de continuidad y paz dentro del habitáculo que elimine las líneas bruscas y los ángulos agresivos. En el Ariya, este concepto se fusiona con la iluminación ambiental Andon, que está inspirada en las linternas de papel japonesas y proyecta unos patrones geométricos que parecen vibrar como la superficie de un lago en calma. Es una evolución del diseño que es la prueba viviente que Nissan sabe mirar a sus clásicos para construir el futuro sin perder su esencia.
Ah, y al contrario que otros detalles estéticos, estos relieves no solo son decorativos y también ayudan a mejorar la acústica del interior y a disimular el desgaste de los materiales con el paso del tiempo. Volkswagen puede tener sus pedales de música y Jeep su fauna salvaje, pero Nissan ofrece algo que nadie más tiene: una conexión espiritual con la naturaleza y la artesanía.
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