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AFECTA A NUESTRO BOLSILLO

Por qué mi coche gasta más combustible cuando llueve

Conducir bajo la lluvia y con el asfalto mojado hace que nuestro coche consuma más.

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La lluvia afecta a la hora de conducir, ya que debemos de incrementar las precauciones, y cambiamos el modo de conducir. Todo ello hace que el consumo de combustible y energía del vehículo aumente.

Cómo actúan los neumáticos bajo la lluvia

Conducir sobre asfalto mojado, hace que los neumáticos tiendan a 'evacuar o achicar' agua, produciendo un frenado de la velocidad, es decir, que existe más resistencia. Esto hace que pisemos más el acelerador para poder circular a la mitad de la velocidad a la que lo haríamos con el asfalto seco. Y esto repercute directamente al consumo de carburante, que es mayor. En ocasiones supone un aumento de consumo del 10 o 12%.

También tenemos que tener en cuenta el tamaño de la goma neumático, ya que cuanto más ancho sea y menor sea la huella del mismo, mayor será el consumo. Un truco para bajar un poco el consumo y aumentar la adherencia sobre el asfalto, cosiste en llevar la presión de los neumáticos correcta.

Por otro lado, tenemos que tener presente que con lluvia incrementamos la utilización de los componentes eléctricos del vehículo, cómo el limpiaparabrisas, las luces o el climatizador; aumentado el gasto de combustible.

Consejos de la DGT para conducir sobre la lluvia

Con el fin de mejorar la seguridad a la hora de conducir bajo la lluvia, en muchas ocasiones la DGT nos ha recordado y aconsejado que elementos debemos de usar y cómo debemos circular.

  • Cuando conducimos con lluvia es aconsejable usar el alumbrado de cruce.
  • Cuando tengas que adelantar aumenta la velocidad de limpiaparabrisas.
  • Aumenta la distancia de seguridad para poder frenar a tiempo.
  • Comprueba el estado de los neumáticos antes de subirte al coche.
  • Activa el calefactor para combatir el empañamiento.

Cómo actuar si se produce un aquaplaning

Esta situación se produce cuando el neumático no es capaz de 'evacuar' el agua de la carretera. Esto hace que el agua se quede atrapada entre las dos superficies, es decir entre el asfalto y el neumático. Se produce también por falta de dibujo del en el caucho, por falta de velocidad o por falta de presión en las ruedas.

Para poder controlarlo, debemos de agarrar el volante con firmeza con las dos manos, y ponerlo lo más recto posible. Debemos pisar el freno pero nunca a fondo, y cuando tengamos más contralado el vehículo y el agarre debemos corregir la dirección con el volante. En el siguiente vídeo te lo contamos de modo más detallado.

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