Los neumáticos son una parte fundamental cuando hablamos de seguridad vial. Son los encargados, junto con el sistema de suspensión y amortiguación, de maximizar el contacto del coche con la carretera, de forma que una buena "salud" de los neumáticos es básica para mantener a raya los sustos en ruta. Pese a ello, aún hay mucha gente que descuida sus neumáticos, apurando sus límites más de lo que deberían.

Para mucha gente cambiar los neumáticos de su coche representa un desembolso de dinero muy importante, por lo que supone un gran contratiempo cuando, recién cambiados los neumáticos, uno de ellos sufre un pinchazo o un reventón y tiene que ser sustituido. En ese momento cabe preguntarse: ¿mejor cambiar sólo el neumático afectado, o directamente poner los dos del mismo eje nuevos otra vez? VER VÍDEO DE ARRIBA.

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Del estado de los neumáticos del coche depende gran parte de la seguridad del mismo en carretera, especialmente en situaciones de baja adherencia, tanto en agarre -sobre todo en curva- y la frenada.

Empezando por lo más elemental: la presión de inflado. Por eso conviene revisarlas y controlarlas, haciendo pequeños ajustes, de forma periódica y dependiendo del peso que transportemos, y sobre todo cuando vivimos a nivel del mar, porque con la humedad los neumáticos pierden presión con más frecuencia. Te explicamos cómo.