Los cinemómetros, más conocidos como radares de velocidad, son uno de los puntos clave en la estructura vial de cualquier país desarrollado. Con los radares se consigue controlar, en mayor o menor medida, el comportamiento de los conductores, que alertados por la posibilidad de ser sancionados, reducen la presión sobre el acelerador y, por tanto, minimizan la velocidad a la que circulan. Además, desde hace ya un tiempo, los radares son también un punto de información para la administración, pudiendo detectar la circulación de vehículos en situación irregular.

Los tiempos cambian, y con ellos los radares: cada vez son más avanzados, flexibles y capaces. Si hace unos meses conocíamos la incorporación a la flota de la DGT de varias decenas de Veloláser, pequeños radares móviles con un gran rango de actuación, hace unos días se ha presentado, en el Salón Internacional de la Movilidad Segura y Sostenible (Traffic) celebrado en Madrid, uno de los radares más potentes e inteligentes de la historia. VER VÍDEO.