Nissan ha comunicado al Gobierno oficialmente a primera hora de esta mañana el cierre de su planta de Barcelona, una decisión que el Ejecutivo "lamenta", ha informado el Ministerio de Industria, que ha propuesto a la presidencia de la firma japonesa crear un grupo de trabajo para buscar alternativas a la fábrica.

El ministerio sostiene que la continuidad de la planta de Barcelona es posible mediante el plan de viabilidad presentado hace unos meses a la presidencia de Nissan Motor Company Limited y elaborado de manera conjunta por Industria y la Generalitat de Cataluña, con el apoyo del Ayuntamiento de la Ciudad Condal y el Consorcio Zona Franca.

En el comunicado, el departamento dirigido por Reyes Maroto insiste en que la continuidad de la fábrica barcelonesa, que emplea directamente a unas 3.000 personas e indirectamente a otras 30.000, tiene sentido económico para Nissan Motor, "al ser más rentable invertir que asumir el coste del cierre, que podría superar los 1.000 millones de euros".

"La planta de Barcelona tiene carácter estratégico, ya que abandonar la Ciudad Condal y España es abandonar la Unión Europea, con el consiguiente coste reputacional en un mercado de más de 500 millones de habitantes", añade el comunicado.

En la nota, Industria señala que una vez conocida la decisión, que le fue comunicada oficialmente esta mañana, se inicia un periodo de negociaciones en el que se establecerán los plazos y las condiciones del proceso.

Así, el Gobierno de España convocará en los próximos días a Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona, Consorcio Zona Franca y centrales sindicales para analizar conjuntamente la situación y estudiar diferentes escenarios de futuro.

En los últimos días, varios medios japoneses habían asegurado que la multinacional tiene intención de cerrar su planta catalana y que trasladará su producción a fábricas de Renault. El primero en hacerlo fue el diario Nikeei, a mediados de este mes.

En principio, las instalaciones que la compañía tiene en Ávila (que fabricó camiones hasta el año pasado) y en Corrales de la Buelna (Cantabria), no se verán afectadas ya que producen componentes para vehículos que se montan en diversas plantas de la alianza Renault-Nissan- Mitsubishi. Las plantillas de ambas suman otros 1.000 empleos.