Los limpiaparabrisas son, sin lugar a dudas, uno de los inventos más útiles y, a la vez, que menos ha evolucionado en toda la trayectoria del automóvil. Sí, es cierto que son más aerodinámicos y ligeros que nunca, pero su principio de funcionamiento sigue siendo el mismo que hace varias décadas: un pequeño motor eléctrico mueve unas varillas que, asociadas a una goma, se desplazan sobre la superficie del cristal para retirar el agua y la suciedad presentes en el cristal, mejorando así nuestra visibilidad.

Si nuestro coche pasa largas horas en la calle y hace frente al frío, a la lluvia, a la humedad y al sol, es muy posible que nuestros limpiaparabrisas tengan una vida útil mucho más reducida si no los protegemos. Te vamos a dar unos trucos para alargar su vida útil, manteniendo además en perfecto estado la goma que arrastra la suciedad. VER VÍDEO.

Te puede interesar: Los trucos definitivos para limpiar las escobillas del limpiaparabrisas

¿Cuánto hace que no cambias las varillas del limpiaparabrisas? Con el tiempo tienden a ensuciar los cristales del coche más que a limpiarlos, comprometiendo la visibilidad y por consiguiente la seguridad del conductor. Sin embargo, con unas simples tareas de mantenimiento puedes hacer que vuelvan a limpiar como el primer día, ampliando su vida útil. El elemento de fricción entre el limpiaparabrisas y la luna, la escobilla, necesita ser limpiado con cierta frecuencia, y cada cierto tiempo (una vez al año) sustituido.

Hay síntomas que nos indicarán que debemos cambiar la escobilla. En primer lugar, si el barrido deja estrías, el caucho de la escobilla está dañado, normalmente como consecuencia de bruscos cambios de temperatura exterior o utilización con nieve, y deberemos sustituir este elemento. Si se producen sacudidas y/o ruido, también deberás cambiarlos.