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NO HABRÁ UN 308 PSE

Malas noticias: no conoceremos al sucesor del Peugeot 308 GTi

Aunque Peugeot cuenta con una nueva línea de altas prestaciones basada en la movilidad sostenible, en ella no hay hueco para el Peugeot 308 PSE.

Peugeot 308

Peugeot Peugeot 308

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La semana pasada Peugeot levantó el telón de la tercera generación del Peugeot 308. El compacto francés, más moderno y con aires más deportivos, aterrizará en los concesionarios, entre septiembre y octubre. Y aunque lo hará en compañía de versiones más sostenibles, no llegará de la mano de la más prestacional: la marca francesa ha confirmado que no habrá un sucesor para Peugeot 308 GTi.

Hubo cierta esperanza cuando la marca francesa anunció que dentro de sus filas había hueco para PSE. Se trataba de una nueva línea deportiva basada en la movilidad sostenible que, dependiente del modelo, albergaría diferentes versiones prestacionales híbridas enchufables o eléctricas. Así fue cómo llegaron el Peugeot 508 PSE y el Peugeot 508 SW PSE.

Adiós al GTi

Las cosas eran más complicadas para el Peugeot 308. No en vano, su versión más deportiva, la GTi, salió de las líneas para hacer unos ajustes con el objetivo de cumplir la normativa Euro 6D de emisiones… y en diciembre de 2020 escribió el punto final de su producción. Momento que Peugeot aprovechó para invitar a sus seguidores a despedirse de la línea GTi.

Peugeot 308
Peugeot 308 | Peugeot

En unas declaraciones recogidas por Top Gear, Jérôme Micheron, director de producto de Peugeot, ha confirmado que esa ausencia será permanente: “Sólo hay que mirar las versiones de alto rendimiento del segmento C y las regulaciones sobre las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para entender que ahora mismo es un mercado que está muerto”. ¿Habrá hueco para una variante PSE de altas prestaciones?

Nada de PSE

Por ahora, no: “Todavía no vemos un mercado y agrega peso extra”. Lo cierto es que Peugeot había dado forma a un sistema híbrido enchufable tomando como punto de partida el que han usado para el Peugeot 508 PSE, pero con menos potencia (280 CV). Permitía controlar las emisiones, pero el problema, como bien apuntaba su director de producto, es que añadía demasiados kilos a la báscula.

Esto repercutía de forma directa en la dinámica de conducción y en las prestaciones. Para hacer que todo encajase se necesitaba más tiempo y más dinero. ¿El resultado? Un incremento en el precio final que hacía inviable el proyecto.

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