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Cerca del 20% de vehículos no superan su primera ITV

Los 4 fallos más frecuentes en la ITV que tú mismo puedes solucionar

Las ITV examinan cada año millones y millones de vehículos para garantizar su seguridad, pero muchos fallos se repiten en el tiempo y tú puedes solucionarlos.

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Las estaciones de ITV se encargan, cada año, de examinar y evaluar el estado tanto mecánico como administrativo de millones y millones de vehículos matriculados en nuestro país, asegurando así un control y unos mínimos de seguridad para que todos los usuarios de la carretera podamos rodar con tranquilidad. VER VÍDEO DE ARRIBA.

Sin embargo, hay cuatro tipos de fallos que, en los exámenes técnicos de la ITV, se repiten con cierta frecuencia. Son fallos que tú mismo, como persona propietaria o al menos que conduce de manera habitual el vehículo, puedes detectar y muchas veces solucionar, generalmente con un coste de reparación muy reducido, asegurándote así una ITV tranquila y, sobre todo, positiva.

Fallos de iluminación

Los fallos de iluminación están detrás de millones de faltas en las ITV nacionales. Es tan fácil como revisar el correcto funcionamiento de todas las bombillas del vehículo, sustituyendo aquellas que estén fundidas. Asegúrate también de que la alineación de los faros delanteros sea correcta para no deslumbrar al resto de usuarios.

Neumáticos

Los neumáticos son una parte fundamental si hablamos de seguridad. Por eso, las ITV ponen especial cuidado a la hora de revisarlos, algo que tú también puedes hacer. Revisa con frecuencia tanto la fecha de caducidad de las gomas, el estado y profundidad del dibujo y la adecuación de los neumáticos que montas a las necesidades de homologación de tu vehículo. Recuerda que con un neumático con medidas o índices de carga y velocidad incorrectos no superarás la ITV.

Frenos

Comprueba que el freno de tu vehículo funciona correctamente, y hazlo con frecuencia. Puedes comprobar también que el freno de estacionamiento actúa uniformemente y con fuerza, ya que debe ser capaz de contener el peso del vehículo. Puedes comprobarlo en una cuesta, bloqueando el freno de mano. Éste debe ejercer la fuerza suficiente como para que el vehículo no se desplace.

Suspensión

Comprueba, de manera visual, que los amortiguadores de tu vehículo ofrecen una buena integridad. Si detectas una fuga de líquido o que el vehículo no asienta correctamente, deberás acudir inmediatamente a un especialista para que sustituya las piezas que están defectuosas.

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