Decenas de millones de vehículos circulan cada día por las carreteras españolas, lo que, estadísticamente, hace que sea prácticamente imposible evitar que se produzcan diariamente accidentes de circulación más o menos graves. Pese a que tanto conductores como administraciones se esfuerzan por minimizar los riesgos y el número de accidentes, aún a día de hoy se producen decenas de situaciones peligrosas en carretera.

Por eso, saber cómo reaccionar ante una situación de emergencia es fundamental, una reacción que debemos tener clara también cuando se trata de facilitar el trabajo al personal de auxilio que debe acudir a una llamada de socorro. Lo hemos comentado en más ocasiones, se trata del denominado 'efecto pasillo' que todos los conductores debemos saber efectuar cuando se da la situación.

El 'efecto pasillo' hace referencia a la maniobra que los conductores debemos llevar a cabo para facilitar la circulación a vehículos prioritarios tales como ambulancias, vehículos de bomberos o vehículos de policía y protección civil. Las instrucciones son claras: se trata de maximizar el espacio disponible para que éstos puedan avanzar lo más rápido posible manteniendo la máxima seguridad.

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En carretera podemos asistir a variadas situaciones que, en ocasiones, requieren de nuestra atención y disponibilidad inmediata. Es el caso, por ejemplo, de una situación de emergencia, un accidente, una urgencia, en la que los vehículos de asistencia (bien sean ambulancias, bomberos o coches de policía) necesitan acudir al lugar de los hechos lo más rápido posible.

Sin embargo, cuando un accidente se da en medio de un atasco es posible que los servicios de emergencia lo tengan más difícil para llegar al lugar concreto. Por eso, el resto de conductores debemos colaborar en la medida de lo posible, facilitándoles el paso de forma rápida y segura. Ya lo hemos descrito muchas veces, la maniobra es sencilla, aunque no siempre la recordamos a tiempo.