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Un fallo que puede convertirse en un problema

La distracción que muchos conductores cometen sin darse cuenta

Las distracciones cada vez son más relevantes a la hora de contabilizar los accidentes de tráfico, de ahí que la DGT nos pida extremar las precauciones.

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Durante un viaje, los conductores tienen que hacer frente a numerosos “enemigos” que, algunos progresivamente y otros por sorpresa, atacan al nivel de concentración y atención que el mencionado conductor puede -y debe- desarrollar a la hora de circular de manera segura. Entre los enemigos más peligrosos encontramos, sin duda, a las distracciones.

Las distracciones son uno de los peores enemigos de los conductores, por la sencilla razón de que una distracción, sea cual sea, hace que el conductor desvíe la atención del único lugar en el que debería estar: la carretera. Como fuentes más relevantes de distracciones encontramos, por ejemplo, el uso del teléfono móvil.

No es la única: existen otras distracciones, como la simple conversación o interacción con otros ocupantes del vehículo o la utilización de algunos elementos del vehículo como el sistema de climatización o el sistema de infoentretenimiento, un problema este último que cada vez es más relevante habida cuenta de la carga de “digitalización” con la que cuentan los nuevos vehículos que salen al mercado.

Sin embargo, la mayoría de los conductores y acompañantes desconocen que una de las distracciones más peligrosas al volante no se ve, se escucha: la música con la que amenizamos nuestro viaje puede convertirse en nuestro peor enemigo si no la escogemos bien, porque sí, la música que ligamos puede provocar efectos peligrosos sobre la conducción.

Hablamos, por ejemplo, de la somnolencia o el aislamiento del exterior. Por eso, la DGT nos recuerda la necesidad de escoger bien nuestra melodía: no estamos diciendo que la música sea peligrosa, pero sí que es conveniente tener algo de sentido común a la hora de escoger la melodía que nos acompañe en nuestros desplazamientos.

Según la DGT, conviene escuchar música a un volumen moderado: un volumen excesivo de nuestro sistema de entretenimiento hará que nos aislemos del entorno que nos rodea, provocando situaciones de peligro derivadas de la falta de capacidad para reaccionar a tiempo ante un imprevisto.

Además, es conveniente escuchar música que se aparte de cualquier extremo: ni demasiado tranquila que sea capaz de provocar somnolencia ni demasiado agresiva o agitada, que produzca el efecto contrario y nos provoque una actitud defensiva a la hora de circular.

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