A todos nos ha pasado en mayor o menor medida, sobre todo cuando hablamos de coches más o menos antiguos, en los que el sistema de iluminación confiaba en bombillas incandescentes para la tarea. Hablamos, cómo no, del momento de accionar la palanca de los intermitentes para señalizar un giro y, de repente, sentir cómo algo no funciona bien.

Sí, el parpadeo controlado que generan tus intermitentes se ha convertido, de repente, en un rápido parpadeo que claramente es diferente al que estamos acostumbrados. Este parpadeo significa, generalmente, que una de las bombillas que componen el sistema de intermitencia de uno de los lados ha dejado de funcionar, reflejándose la avería en forma de parpadeo rápido. ¿Qué pasa si mis intermitentes parpadean demasiado rápido y tengo que pasar la ITV?

El Reglamento General de Circulación es claro al respecto: todos los vehículos automóviles deberán incorporar este dispositivo de señalización de maniobra, que debe funcionar con luces naranjas con una cadencia de parpadeo no inferior a 60 pulsaciones por minuto y no superior a 120 pulsaciones por minuto. Todo lo que sea diferente a esto, supondrá una infracción y un defecto que en la ITV será calificado como "grave".

Efectivamente, si notas que los intermitentes de tu coche parpadean demasiado rápido, debes saber que puedes recibir una sanción si circulas así y no lo solucionas inmediatamente, y, además, no superarás la ITV al suponer un defecto grave. Si detectas un fallo en los intermitentes revisa rápidamente qué bombilla está fallando y consulta el manual de instrucciones de tu coche: es posible que puedas acceder a ella en un par de minutos y sustituirla por una nueva apenas te cueste un puñado de euros.