Cometer infracciones de tráfico es un hecho que, a día de hoy, se puede calificar de estadístico: somos millones de conductores, millones de vehículos, miles y miles de vías de circulación…es imposible que, al menos mientras un humano siga al mando de la máquina, que las infracciones de tráfico desaparezcan.

Los españoles somos, por lo general, buenos conductores, aunque tenemos nuestras manías. También cometemos errores, y por eso buena parte del importe que todos los años recauda la DGT llega de la mano de sanciones de velocidad, el tipo de infracción más común en España, o por culpa del no uso del cinturón de seguridad.

La falta de mantenimiento del vehículo es también una de las causas más comunes que aparejan sanción económica. Dentro de este grupo podemos englobar las sanciones por conducir con la ITV caducada (una de las infracciones más comunes) o las sanciones por conducir con algún elemento del vehículo en mal estado, como los neumáticos o las luces.

Además de estas sanciones, muy comunes, encontramos otro tipo de infracción, aún más común, y que supone una recaudación extremadamente generosa para las autoridades. Sí, hablamos de las multas por estacionamiento incorrecto, infracciones que suponen una cantidad de ingresos extraordinarios para los ayuntamientos, encargados de este tipo de multas.