Tener en propiedad un vehículo es, a día de hoy, una fuente de gastos fijos que toda persona dispuesta a adquirir un coche debe tener en cuenta. Existen gastos relacionados con su uso, como el desgaste, las averías o el combustible que son variables, ya que dependen, entre otros, del kilometraje que se le haga al vehículo. Sin embargo, hay otros que son imposibles de "esquivar", como las ITV, la contratación de una póliza de seguros y el pago del impuesto de vehículos de tracción mecánica.

Este último, el IVTM, se conoce popularmente como "impuesto de circulación" o "rodaje", se paga anualmente y son los ayuntamientos de cada municipio los que se encargan de su recaudación. Los plazos, por tanto, son variables, aunque generalmente el pago del IVTM se suele llevar a cabo en primavera. Sin embargo, la incidencia del coronavirus ha "revolucionado" los plazos, de manera que los ayuntamientos han tomado medidas. VER VÍDEO DE ARRIBA.

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Tener un coche en propiedad lleva asociado una serie de responsabilidades, entre los que se encuentran algunos gastos fijos que debemos asumir. Entre ellos se encuentra el impuesto de circulación, también llamado Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, que debemos pagar anualmente. Pero... ¿qué pasa si no lo hacemos?

Desde 1990 los dueños de los vehículos matriculados deben asumir el pago del impuesto de circulación, salvo en estos casos:

  • Vehículos oficiales
  • Vehículos de representantes diplomáticos
  • Vehículos de servicio sanitario
  • Vehículos para personas de movilidad reducida
  • Vehículos de transporte público urbano con más de nueve plazas
  • Maquinaria con Cartilla de Inspección Agrícola

Se debe de paga una vez al año, por lo general, en el período voluntario que va desde el 1 de abril al 2 de junio; o cuando se compra un vehículo. Son los ayuntamientos los encargados de recaudar este impuesto, que puede variar en función del año y el ayuntamiento.