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Al cometer una de las infracciones más graves

La gran 'super-multa' de la DGT: hasta 30.000€ de sanción que amenazan a cualquier conductor

Algunas infracciones son mucho más graves que otras, sobre todo cuando hablamos de actos que ponen en peligro a un gran número de conductores.

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En los últimos años hemos visto como las sanciones por cometer determinadas infracciones de tráfico han aumentado sustancialmente, fruto de los esfuerzos de la administración por combatir algunas actitudes al volante consideradas especialmente dañinas, como los grandes excesos de velocidad o el consumo de alcohol y drogas antes de ponerse al volante.

Sin embargo, algunas de las sanciones más fuertes que la DGT puede imponer no están directamente ligadas con la conducción, sino más bien con la actitud y el potencial daño que pueden causar ya no contra sí mismos, sino contra un gran número de usuarios de las carreteras. Aprovechando la renovación del Reglamento General de Circulación que ha sido aprobado hace apenas unos días, la DGT nos recuerda las 'súper-multas' que se pueden aplicar a cualquier conductor y que pueden suponer hasta 30.000€ de sanción.

Súper-multas: las sanciones que ningún conductor quiere recibir

Estas son las dos súper-multas que, dependiendo de las condiciones de cada infracción concreta, pueden llegar a costar hasta 30.000€:

  • Daños en la vía: conducir y actuar de manera que se produzcan daños graves en la vía de manera deliberada, daños que pongan en peligro la circulación y la integridad de otros usuarios de la carretera está considerado como una infracción muy grave que está sancionada con hasta 20.000€ dependiendo de las gravedad del hecho sancionado.
  • Detectores e inhibidores de radar: otra infracción de la que hemos hablado en las últimas semanas es el uso de detectores e inhibidores de radar, de manera que en cualquier caso se trata de infracciones muy graves que están penadas con hasta 6000€ de multa económica. Por si fuera poco, si las autoridades inician una investigación y descubren qué taller ha instalado el detector o el inhibidor, podrán sancionarlo con hasta 30.000€ dependiendo de las características del caso en concreto. Se trata, por tanto, de una "súper-multa" ideada para disuadir ya no sólo de realizar estos actos, sino incluso de pensar en ellos.

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