Los motores diésel han supuesto, durante los últimos 20 años, una buena parte de las matriculaciones de vehículos nuevos en Europa. Su funcionamiento ha ido evolucionando con el paso del tiempo, siendo cada vez más agradables de utilizar, más potentes y con un mayor rendimiento, manteniendo los consumos a raya, uno de los puntos clave de este tipo de motores.

Sin embargo, en el futuro -un futuro que no está nada claro para las mecánicas de combustión interna- se espera que los motores diésel tengan un consumo superior. VER VÍDEO.