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Un peligro para la circulación

El fraude de las bajas contra el que va a luchar la DGT

Los diferentes trámites administrativos que la DGT pone a nuestra disposición tienen una fundamentación concreta: si no se utilizan de manera adecuada, pueden poner en riesgo la seguridad de todos.

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La vida de un vehículo privado tiene muchas fases, siendo la primera, a nivel administrativo, la matriculación inicial: en ese momento la DGT toma constancia de que un nuevo vehículo comienza a rodar por la carretera. Posteriormente puede cambiar de matricula o, incluso, darse de baja de manera temporal si las condiciones lo requieren, para posteriormente volver a darse de alta. El final de la trayectoria llega cuando el vehículo se desguaza: la baja definitiva.

En ese momento el vehículo deja de ser apto para la circulación, y es prácticamente imposible rehabilitarlo para volver a hacerlo rodar. Es lo que sucede cuando enviamos un vehículo a un centro de tratamiento de residuos autorizado, lo que todos conocemos como desguace. Sin embargo, la DGT ha emitido un aviso, alertando de un fenómeno contra el que se lanza a luchar: las bajas fraudulentas. VER VÍDEO DE ARRIBA.

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Una colisión de madrugada con autor a la fuga, lesiones durante un trayecto en ambulancia o la conocida simulación de accidentes. El ingenio y la imaginación de las personas no dejan de sorprender a las aseguradoras, que cada día destapan historias surrealistas con el objetivo de estafarlas. Los artífices de estos fraudes reclaman cantidades desorbitadas y en ello el ramo del motor se lleva la palma con un 63,6%. En el XXIV Concurso Sectorial de Detección de Fraudes han querido premiar un años más los esfuerzos de los compañías de seguro por destapar y combatir estas estafas.

La picardía de un vecino de Dos Hermanas (Sevilla) la he valido el primer premio a la aseguradora Pelayo. Su coche, un Volkswagen Polo blanco, había sufrido un golpe de madrugada mientras se encontraba estacionado en la calle y el supuesto infractor se había dado a la fuga. Un perito se acercó hasta el lugar donde encontró fragmentos de plástico rojo y una letra ‘S’ del vehículo infractor.

Pero descubrió algo más: el pretensor del cinturón estaba activado, algo imposible si no había nadie al volante en el momento del golpe. Esta pista fue clave para el desenlace de la historia. Tras realizar las investigaciones oportunas, el misterio quedaba aclarado. El propietario del Volkswagen fue quien colisionó contra otros tres vehículos y luego se dio a la fuga.

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