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Se puede reducir su impacto

La forma de evitar colisiones graves en caso de accidente existe y te puede salvar la vida

Sufrir un accidente puede resultar fatal, principalmente, por las colisiones interiores que se producen, aunque sus consecuencias se pueden reducir.

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Pese a que tomemos una actitud prudente y respetuosa en carretera, no estamos exentos de sufrir un accidente. Su impacto puede variar en función de numerosos factores, pero existen una serie de aspectos que pueden marcar la diferencia entre sufrir una lesión leve o padecer graves problemas tras el choque. Es por ello que hoy repasamos los dos tipos de colisiones que se pueden producir en caso de accidente y cómo evitarlas o, al menos, reducir la gravedad de las mismas.

Y es que existen medidas de seguridad externas al coche y que dependen exclusivamente de nuestra responsabilidad. En caso de llevarlas a rajatabla y percatarnos del riesgo que conlleva no aplicarlas, podemos reducir de manera trascendente las consecuencias que tiene un accidente frontal, lateral o por alcance posterior.

Así, la DGT recoge tras sus estudios dos tipos de colisiones habituales en un accidente. Por norma general, en numerosas ocasiones se producen graves heridas después de impactar contra objetos sueltos en el habitáculo, así también con ocupantes que no lleven el cinturón de seguridad, derivando en lesiones internas después de que, o bien por el impacto contra objetos o personas, los órganos reciban un fuerte golpe contra la estructura torácica u ósea.

El primer tipo de colisión ocurre por el conocido como efecto elefante, fenómeno ocasionado por el violento impacto de objetos sueltos en el habitáculo contra los ocupantes. Debemos tener en cuenta que, aunque sean objetos o elementos no voluminosos, su bajo peso puede provocar que adquieran una gran velocidad de impacto por el vaivén del accidente, logrando así provocar importantes heridas en los ocupantes. ¿La solución? Asegurarnos de que estos se encuentren siempre sujetos y en el maletero, nunca desperdigados por el interior del coche.

Sin embargo, el tipo de colisión que más heridas mortales genera es el segundo, es decir, cuando chocan ocupantes entre sí. Estas se dan, generalmente, por no llevar el cinturón de seguridad abrochado, elemento de seguridad que se encarga de retener nuestro cuerpo en caso de impacto y evitar así salir despedidos.

Debemos tener en cuenta el peso medio de un ser humano y las consecuencias fatales que puede tener tanto para la propia persona como para los demás ocupantes que este salga impulsado por el interior del coche si padecemos un accidente, ya no solo por el peligro de chocar de manera violenta contra otros, sino por el riesgo de que salga proyectado por alguna ventanilla del vehículo.

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