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No, no todo está permitido al volante

Dos gestos de ayuda al volante por los que no sabías que te pueden multar

Los gestos más inocentes al volante, aunque se lleven a cabo con la mejor de las intenciones, pueden ser motivo de multa.

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La interacción entre vehículos y otros usuarios de la vía es una realidad que en nuestro día a día en la carretera constatamos sin ningún problema: los conductores se comunican entre sí, de la misma manera que lo hacen los peatones, los motoristas o los ciclistas. Sin embargo, lo que puede ser un gesto completamente inocente puede ser, incluso, motivo de multa.

A continuación vas a conocer dos gestos que en nuestra cabeza pueden interpretarse como gestos de cortesía o ayuda hacia otros usuarios de la vía que, en caso de ser detectados por las autoridades, pueden terminar con una multa en tu haber.

Uso del claxon

El claxon o bocina está diseñado para utilizarlo en un uso únicamente de seguridad: se trata de un avisador acústico con el que alertar a otros usuarios de una situación de peligro que puede desembocar en un accidente. De esta manera, si eres de esas personas que utiliza un pequeño golpe de claxon para, por ejemplo, saludar a otro conductor o peatón, que sepas que te estás arriesgando a una multa.

La multa por el uso indebido de las señales acústicas del vehículo es de 80 euros, y no lleva aparejada la pérdida de puntos del carnet de conducir, aunque en caso de ser detectados y de violar alguna norma de contaminación acústica, la sanción final se puede multiplicar de manera exponencial.

Gestos desde el interior del vehículo

Parece mentira, pero el simple hecho de llegar a una intersección o a un paso de peatones y comunicarte con un viandante o conductor mediante gestos para indicarle algo tan inocente como que puede continuar la marcha o atravesar el paso cerrado está multado con una sanción de hasta 100€.

Se trata de gestos completamente inocentes, pero que pueden llegar a poner en riesgo la integridad tanto propia como del resto de usuarios. Es tan simple como imaginar lo que podría pasar si le señalamos a un peatón que puede cruzar la calle, éste se confía y en ese momento pasa por nuestro lado otro vehículo que nosotros no hemos detectado a tiempo.

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