El sistema de frenado es uno de los elementos más importantes en materia de seguridad del vehículo. Su presencia es clave y requiere un mantenimiento exhaustivo y sustitución periódica, ya que un mal estado de los mismos, puede afectar gravemente a la seguridad de los ocupantes.

De entrada, los dos componentes más reconocidos por todos los conductores en el sistema de frenado son los discos y pastillas. Los expertos recomiendan revisar estos elementos cada 20.000 kilómetros, siempre y cuando no aparezcan vibraciones previamente. Otro indicador claro son los ruidos que podemos percibir en una frenada, presencia de líneas circulares o grietas en la banda de frenado, sobrecalentamiento o, directamente, ver el testigo de señalización en aquellos modelos que lo equipen. Por último, el nivel del líquido de frenos también puede desvelar el estado de los discos y pastillas.

Discos y pastillas de freno | Nissan

Esta pareja trabaja conjuntamente en el vehículo, y su buen estado debe ser mutuo. Por ello, si uno de los dos elementos es de mala calidad puede afectar negativamente al otro, replicando en la calidad de la frenada del automóvil. Al igual que si no sustituimos el elemento desgastado, provocará un mayor deterioro en el otro componente.

Al cambiar los discos de freno es obligatorio hacer lo mismo con las pastillas, pero al contrario no funciona igual. Si el elemento que tenemos que sustituir son las pastillas, no estamos obligados a cambiar los discos, siempre que no estén muy desgastados. De hecho, un juego de pastillas dura la mitad de vida que un disco.

El fabricante de frenos Brembo recomienda un breve rodaje cuando hagamos una sustitución de discos y pastillas. Este rodaje se cuantifica en apropiadamente 300 kilómetros, y durante este período se aconseja realizar frenadas suaves y breves para permitir la alineación correcta de la superficie de las pastillas que están en contacto con el disco.

Por ello, es importante que cuando percibamos indicadores como la vibración o ruido en el vehículo, acudir rápidamente al taller. Si tardamos mucho tiempo en cambiar unas pastillas desgastadas pueden llegar a 'morder' el disco de freno y provocar una avería doble, al tener que sustituir también el otro componente. Si ante este problema optamos por no cambiar el disco, notaremos vibraciones en el vehículo cada vez que pisemos el pedal de freno.