Los diésel están viviendo en los últimos años una verdadera caída desde lo más alto: su popularidad no hace más que decrecer, las administraciones están trabajando duro para que su uso sea más racional y, por si fuera poco, cada cierto tiempo se descubren algunas irregularidades en el funcionamiento de los propulsores diésel que los colocan en una posición aún más delicada.

Es precisamente lo que acaba de ocurrir a raíz de un informe presentado por Transport & Environment, en el que se afirma que, dependiendo de las condiciones de uso, un vehículo diésel moderno puede contaminar en momentos puntuales hasta 1000 veces más de lo normal, una cifra que sin duda resulta alarmante ya que se trata de emisiones de partículas contaminantes muy perjudiciales para la salud. ¿En qué se basa T&E para afirmar tal cosa? VER VÍDEO DE ARRIBA.

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Repostar nuestro vehículo es una acción cotidiana que, no por conocida, deja de ser "pesada": tenemos que gastar más o menos dinero en llenar de carburante el depósito de nuestro vehículo para poder continuar así con nuestro día a día, con nuestra actividad, bien sea circular en terreno urbano como hacer largos viajes por carretera.

Sin embargo, en ocasiones tendemos a "evitar" ese momento lo máximo posible, apurando el depósito de nuestro coche hasta límites insospechados, haciendo que éste quede totalmente vacío. Esta acción, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión, tiene consecuencias que pueden ser extremadamente graves si nos habituamos a circular con el depósito al mínimo.