Para obtener el permiso de conducir se necesitan superar dos exámenes de conducir: primero una prueba teórica que se realiza a través de un examen tipo test, y posteriormente una prueba de conducción práctica, en la que un examinador cualificado evalúa nuestros conocimientos y aptitudes al volante. Es precisamente en esta segunda prueba donde la DGT se está encontrando un grave problema.

Y es que hay más demanda que examinadores, de forma que existe un gran "atasco" de exámenes de conducir que hace que más de 300.000 alumnos se encuentren en lista de espera para realizar la prueba, una acumulación derivada de casi dos años de conflicto laboral entre los examinadores de tráfico y las administraciones competentes.

Por eso, la DGT ha elaborado un plan de choque en el que se recoge una medida muy llamativa: los guardias civiles de Tráfico que pasen a la reserva podrán ejercer de examinadores del carné a partir de 2020. VER VÍDEO.

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Hace unas semanas conocíamos la noticia: la DGT quería obligar a todos los aspirantes que estuvieran en proceso de obtención del permiso de conducción a pasar por la autoescuela de forma física para recibir, al menos, 8 horas de instrucción teórica, una medida que perjudicaba claramente a los intereses de las autoescuelas online, un negocio en pleno auge en nuestro país.

Y es que las autoescuelas online traían muchos beneficios a los alumnos: flexibilidad de horarios, facilidad para acceder a la información y, sobre todo, un precio más económico. Sin embargo, las continuas quejas de las autoescuelas tradicionales hicieron que la DGT centrara sus esfuerzos en acabar con este modelo de negocio, tan moderno como impopular entre el sector más tradicional de la enseñanza vial.