La Dirección General de Tráfico (DGT) se suma a partir de este lunes a una campaña internacional de vigilancia de camiones y autobuses, en la que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil reforzarán los controles sobre cargas, velocidad, tacógrafos y horas de conducción y descanso.

La campaña, lanzada por Tispol, la organización internacional de policías de tráfico, tiene como objetivo el promover condiciones óptimas de seguridad en la conducción de estos vehículos, ya que, por sus dimensiones, generan daños más graves en caso de accidente. En 2018, en vías interurbanas, los camiones y autobuses estuvieron implicados en el 11% y 1% de los accidentes con víctimas, respectivamente.

Entre hoy y el domingo 16, en toda clase de vía y a cualquier hora del día, los agentes de la Guardia Civil intensificarán también los controles de alcoholemia y drogas a los conductores de estos vehículos y la inspección de la documentación.

En 2018 (últimos datos consolidados) los camiones de más de 3.500 kilogramos estuvieron implicados en España en 4.302 accidentes con víctimas, en los que fallecieron 283 personas. Los autobuses se vieron involucrados en 2.269 accidentes con víctimas, en los que fallecieron 56 personas.

Según los últimos datos publicados por el Observatorio Europeo de Seguridad Vial (ERSO), el número anual de fallecidos en accidentes de tráfico en la UE en el que están implicados vehículos pesados y autobuses o autocares se redujo casi un 50% entre 2007 y 2016. Aproximadamente 4.000 personas murieron en 2016 en accidentes de tráfico en los que estaba involucrado algún vehículo de mercancías de más de 3,5 toneladas y 594 personas fallecieron en accidentes de tráfico en los que estaban involucrados autobuses o autocares.

Con el fin de mejorar la seguridad vial, la Dirección General de Tráfico comunica a la de Transporte Terrestre las sanciones cometidas por conductores profesionales reincidentes, para que las empresas para las que trabajan sean inspeccionadas y se estudie la posibilidad de que las compañías que cometan las faltas más graves pierdan la capacidad para operar.

Los radares, explica la DGT, discriminan por tipo de vehículo, con el fin de sancionar en función de la limitación específica aplicable a cada uno.