Lamentablemente, a la mayoría de conductores nos ha pasado: en medio de la noche, conduciendo, un vehículo que circula en sentido contrario nos deslumbra con sus luces, que no necesariamente tenían que estar mal reguladas. Este fenómeno es mucho más común de lo que parece -y más común de lo que debería-, entrañando un enorme riesgo para la seguridad del tráfico.

Los datos del último macroestudio de Essilor, la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial) y el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universitat de València, con la colaboración de Cepsa, son demoledores: más de 8 millones de conductores tienen problemas para enfocar nítidamente, un problema que se acentúa por la noche y que impide al conductor, entre otros, calcular correctamente la distancia entre vehículos o percibir de forma acertada las señales de tráfico.

Los deslumbramientos son excepcionalmente peligrosos: ante ellos, más de un 40% de los conductores, concretamente un 44%, reconoce tardar más de 20 segundos en recuperar completamente la visión, un tiempo muy valioso que puede suponer la diferencia entre sufrir un grave accidente de tráfico o, simplemente, llevarse un susto sin consecuencias al volante.

Si crees que es tu caso, que no eres capaz de enfocar correctamente y necesitas demasiado tiempo para que tu visión vuelva a ser la correcta después de un deslumbramiento, debes acudir con urgencia al médico: la mayoría de defectos de visión de este tipo se corrigen con unas simples gafas, una herramienta que puede reducir los accidentes de tráfico en ámbito nocturno.