MANTENIMIENTO DE NEUMÁTICOS
Desgastes, sensores, luces en invierno y más: los conocimientos vitales sobre el estado de tus ruedas que no puedes olvidar
Consejos generales para no perder dinero ni seguridad. Tomamos puntos clave a los que Toyota, sinónimo de fiabilidad, hace referencia.

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Son múltiples los perjuicios o beneficios que se obtienen dependiendo del mantenimiento que le damos a los neumáticos de nuestro vehículo. Y qué mejor que repasar una serie de conocimientos tan básicas como vitales. Conocimientos universales que trascienden a las marcas, aunque nunca está de más echar un vistazo a lo que dicen los fabricantes más venden en todo el mundo y mayor fiabilidad transmiten.
Sí, confieso que la referencia fue dirigida a Toyota, pero sobre el criterio de los puntos que la marca japonesa considera clave. Esos que no se tienen que olvidar, los que debemos llevar cual manual de propietario en nuestra cabeza. Algo he desplegado en una entrega anterior, pero quisiera profundizar en esta segunda parte.

El mensaje de partida es claro: la salud de los neumáticos requieren que se revise la presión con cierta periodicidad, pero en ocasiones será el TPMS –siglas en inglés que dan entidad al Sistema de Monitorización de Presión de los Neumáticos– el que, mediante la luz amarilla de advertencia, nos lleve a la estación de servicio más a la mano.
Entonces, comprobaremos la presión y daremos aire a la rueda que necesite alcanzar los bares adecuados. En caso de dudas sobre posible pinchazo, para descartarlo como motivo es mejor esperar unos minutos hasta asegurarse de que la rueda en cuestión no pierde aire. A propósito de la luz de advertencia visualizada en el instrumental, resulta fundamental entender los contextos, pues no siempre se enciende cuando a un neumático le falta aire: en épocas de invierno, probablemente te lo encuentres prendido hasta que el neumático tome temperatura.

Ahora bien, para enviarte la señal a tu cuadro de instrumentos, el TPMS funciona con sensores que trabajan directa e indirectamente. Por un lado, el sistema mide la presión y la temperatura interna. Por el otro, los sensores instalados en los frenos ABS calculan la circunferencia de la rodadura para determinar los giros de cada rueda y así diagnosticar diferencias entre el estado de un neumático en relación con los otros.
Sin la presión correcta, ya sea insuficiente o bien con cantidad de aire excesiva, se llega a consecuencias asociadas a la seguridad. Ya que he hecho referencia a los días de invierno, no querrás experimentar un indeseado aquaplaning por falta de adherencia sobre asfalto húmedo o mojado. Pero, siguiendo el enfoque de Toyota, el desgaste de los neumáticos se inscribe entre los factores clave que se alistan en esa libreta mental.

El consumo de tu coche, tu economía –dado que afecta a la vida útil del neumático que lo padece– y la seguridad misma se ponen en juego cuando no controlamos la presión y se ocasiona el desgaste. Es cuando toca revisar la profundidad del dibujo del neumático.
Tomando como referencia la banda de rodadura, es decir, la superficie en contacto permanente con el asfalto, se suele utilizar un medidor específico o bien echarle el ojo a las guías que los neumáticos traen en los surcos. Toyota recomienda que la profundidad no baje de los dos milímetros, pero la medida que debes tener siempre presente, la reglamentada por ley, establece que no puede ser menor a 1,6.
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