Por su propia naturaleza, y por la condición humana, los accidentes de circulación son, de momento, un hecho con el que tenemos que convivir. Al fin y al cabo, debido básicamente a la intervención humana en la "cadena" que compone el ecosistema vial, la presencia de accidentes de tráfico no será erradicada por completo pese a que sus cifras cada vez sean -afortunadamente- menores.

A todos nos han enseñado que, en caso de una situación de peligro (un accidente de circulación) debemos prestar ayuda a los involucrados. Sin embargo, la DGT, a través de su perfil de Twitter, nos recuerda que no siempre es así. Y es que en determinadas situaciones la ayuda que podamos prestar puede ser contraproducente ya no para los implicados, sino para nosotros mismos, exponiéndonos a un peligro innecesario y creando situaciones extremas a otros conductores. VER VÍDEO DE ARRIBA.

 

Si te topas con un accidente de circulación, debes cerciorarte de que los implicados -en caso de que no seas tú- necesitan ayuda: si no hay nadie socorriéndoles debes detener tu vehículo en un lugar seguro, ponerte tú a salvo y prestar la ayuda que necesiten. Si no lo haces, puedes incurrir en un delito de omisión de socorro. Sin embargo, en ocasiones cuando te encuentras en el lugar del accidente te das cuenta de que ya están siendo atendidos por otras personas y por los servicios de emergencias. ¿Cómo actuar en ese caso? ¿Sigue existiendo la obligación de prestar ayuda?

La respuesta es no: de hecho, si lo haces puede resultar contraproducente, generando una situación de peligro innecesaria. En caso de que los implicados en una colisión ya estén siendo atendidos y tu presencia no sea requerida, debes continuar tu marcha sin disminuir la velocidad, siguiendo las instrucciones de los agentes y guardando una distancia de seguridad lateral prudencial con el fin de evitar más riesgos. De no hacerlo, podemos generar situaciones peligrosas que desemboquen en colisiones por alcance o retenciones.