El calor estival se ha instalado entre nosotros, y ya no hay forma de librarnos de él: nos esperan muchas semanas con un sofocante calor desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde, algo que además de afectarnos a nosotros como conductores, puede afectar también a nuestros coches. Aquí te detallamos las cuatro averías más comunes provocadas por el calor extremo:

1. Sobrecalientamiento

Como podrás imaginar, la temperatura es fundamental para que un vehículo funcione con normalidad. Por eso, el calor extremo pone a prueba todo el sistema de refrigeración del coche, algo que debe estar en perfecto estado para evitar problemas. Revisa la calidad del refrigerante, así como posibles fugas de líquido que podrían ir a más en el momento más inoportuno.

2. Aire acondicionado

El sistema de climatización es el gran olvidado cuando hablamos de revisar nuestro coche. Por eso, el grueso de averías de este sistema se da cuando aprieta el calor, que es cuando le exigimos al máximo al aire acondicionado. Revisa que no haya fugas en el circuito, así como el correcto funcionamiento del compresor del aire acondicionado. Para ello, utilízalo regularmente aunque haga frío.

3. Frenos

Con el calor extremo, es posible que los frenos se queden directamente "pegados". Por eso, si acabas de conducir durante un buen rato y vas a dejar tu coche aparcado al sol, es recomendable que no pongas el freno de mano al tope, sino que, mejor, dejes una marcha metida para evitar problemas de frenos "pegados", que pueden dañar tus discos y pastillas.

4. Batería

La batería sufre en invierno, pero también en verano debido a las altas temperaturas que se pueden llegar a generar dentro del vano motor. Es recomendable que, si estás de viaje en carretera y paras a descansar, abras el capó de tu coche: permitirá una rápida disipación del calor acumulado en el vano motor, minimizando los riesgos de un posible sobrecalentamiento de la batería que te deje tirado.