Es probable que, por diverso motivos, tengas un vehículo parado que a penas conduces. Sin embargo, que no circule no significa que no pueda estropearse, por lo que te explicamos varios consejos para cuidarlo de forma correcta.

El primero de ellos es que lo arranques al menos una vez cada quince días, y le des una pequeña vuelta. De esta forma los elementos mecánicos no pierdan su dinámica, y los líquidos no se apelmazan.

También es importante que dejes el depósito casi lleno, ya que de esta forma se evaporará menos.

Por otro lado, lo mejor es que desconectes la batería. Una batería conectada a un coche inactivo puede descargarse, y te encontrarás con que este no arranca.

Además, si el coche va a sufrir una inactividad muy prolongada, aumenta la presión de los neumáticos, siempre dentro de los límites permitidos, para que cuando estos se vayan vaciando no dejen la llanta en el suelo.

Por último, cuando enciendas el coche cada dos semanas, aprovecha para poner a funcionar los componentes internos. Aire acondicionado, elevalunas, retrovisores móviles, pestillos...