El sistema de escape es un elemento vital para nuestro vehículo, encargado de realizar varias funciones que permiten el correcto funcionamiento del propulsor y, por ende, del vehículo en general. En primer lugar, este componente evita que los gases se acumulen en el motor y este reduzca su eficiencia a la hora de trabajar. Si la salida de dichos gases es correcta, la potencia y el trabajo del motor se verán beneficiados. Si, por el contrario, está muy obstruido, el motor tendrá falta de caballos. VER VÍDEO.

Por otro lado, también cumple medidas de seguridad, ya que impide que los mencionados gases se introduzcan en el habitáculo, hecho que supondría una intoxicación para los ocupantes. Otra labor del tubo de escape es disminuir el sonido generado por el motor. La mayoría de modelos incluyen de serie un silenciador, que se encarga de disipar las ondas sonoras producidas por el propulsor. Esta es una de las razones por las cuales, los coches de competición cambian este componente, para conseguir un sonido más sonoro.

Por otro lado, con el paso de los años, han llegado nuevos componentes al automóvil como el catalizador, que se encarga de neutralizar muchos de los gases tóxicos que produce el vehículo como el monóxido de carbono.

Vigila las posibles averías

Es una de las zonas del coche menos propensas a sufrir averías, pero como cualquier componente, puede tenerlas. Para detectarlas existen varias formas, que requerirán de nuestra agudeza sonora y olfativa. Si el 'rugido' del motor es diferente a lo habitual, podemos incurrir en un posible problema, que puede provenir de diversas fisuras en el colector, una de las piezas que forma el sistema de escape.

Por otro lado, si en marcha percibimos olor a gas, puede ser por este componente. Además, si esta se agudiza con falta de potencia o tirones al acelerar, el pronóstico será más claro todavía. No obstante, para evitar cualquier avería en el sistema de escape es importante llevar un correcto mantenimiento del vehículo y, ante cualquier posible problema, acudir rápidamente al taller para evitar que el fallo sea todavía más grave.