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Puede tener efectos fatales

Cómo no usar el aire acondicionado y por qué puede ser peor que ingerir alcohol

El aire acondicionado suele ser un complemento que no produce inconvenientes, pero usarlo inadecuadamente puede ser hasta peligroso.

Cómo no usar el aire acondicionado

DGT Cómo no usar el aire acondicionado

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Cuando llega el verano, las altas temperaturas y el calor abrasador pensamos en huir de ello de la mano del aire acondicionado de nuestro coche. Sin embargo, el uso de este puede resultar perjudicial si no lo usamos correctamente, pudiendo experimentar los mismos efectos que su tuviésemos una tasa de alcohol en sangre de 0,5 gr/l. Es por esto que hoy os traemos cinco casos en los que se usa mal el aire acondicionado y cómo evitarlos.

Debemos tener en cuenta que un uso excesivo de este componente no solo puede provocarnos problemas de salud, tales como resfriados o constipados, sino también causar efectos adversos capaces de generar un accidente. Teniendo en cuenta esta premisa, debes ser más precavido a la hora de refrescarte en el coche.

Y es que los expertos advierten que, en verano, podemos experimentar temperaturas en nuestro vehículo de hasta 35ºC, lo que puede provocar que el conductor reaccione un 20% más lento que con menores temperaturas; exactamente igual que si tuviese una tasa de alcohol de 0,5 g/l en sangre. Es por esto que resulta sumamente importante mantener fresco el habitáculo, pero siempre con cuidado.

1. No poner el aire al máximo nada más entrar

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, con el coche estacionado a plena luz del sol, este puede alcanzar temperaturas de hasta 60ºC. En la mayoría de los casos, la primera reacción será poner el aire acondicionado al máximo; pues craso error.

Debemos bajar las ventanillas y abrir las puertas para dejar que este ventile y así reducir la temperatura del interior de forma natural. Después de uno o dos minutos así, podremos cerrar las puertas, subir las ventanillas y poner moderadamente el aire acondicionado para así alcanzar una temperatura interior ideal de 25ºC.

2. Usar el botón de recirculación

Suele ser muy habitual recurrir al botón de recirculación, pero el problema de esta modalidad del aire acondicionado es que favorece a empeñar los cristales con la consecuencia de reducir la visibilidad. Para evitarlo, es recomendable activar el modo Auto y así conseguir que el flujo del aire se autorregule, sea más homogéneo y se haga un uso más eficiente.

3. No activar el aire

En numerosas ocasiones, creemos que con el fresco del exterior es más que suficiente para no usar el aire. Sin embargo, aunque sea a baja potencia, tenerlo encendido puede ofrecernos diferentes beneficios, tales como evitar que se nos empañen los cristales cuando sube la temperatura exterior y ayudar a mantener siempre el habitáculo a temperaturas correctas.

4. No dirigir bien los difusores

Cuando sube la temperatura solemos tender a aumentar la potencia del aire, pero la verdadera clave para refrescarnos se encuentra en la dirección de los difusores. Cuando bajamos la temperatura y aumentamos la fuerza del caudal, solemos hacerlo con estos apuntando hacia nuestra cara, cuando la posición ideal es en realidad mirando hacia arriba.

De esta forma, se consigue que el aire fresco llegue bien a todos los pasajeros -independientemente de las salidas para las plazas posteriores- y que este se reparta por el interior del coche de forma homogénea.

5. No revisar el estado de los filtros

Al fin y al cabo, el aire acondicionado no deja de ser un mecanismo que requiere de cierto cuidado y mimo. Es por esto que debemos estar atentos a cualquier comportamiento extraño y asegurarnos de que los filtros se encuentren en condiciones óptimas, así como de cambiarlos cada 15.000 o 20.000 kilómetros.

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