La salud del motor de nuestro coche depende, fundamentalmente, de un buen mantenimiento. Es evidente que como máquina, el motor puede averiarse en cualquier momento de manera más o menos grave, pero también es evidente que cuanto mejor mantenido esté el vehículo, menos probabilidades existen de que eso ocurra o, en cualquier caso, de que la gravedad de la avería sea demasiado alta.

La refrigeración es básica para un motor: está diseñado para trabajar dentro de un rango óptimo de temperatura, que el propio vehículo a través del sistema de refrigeración es capaz de regular. Por eso, si detectas alguno de estos síntomas deberías ir directamente al taller. VER VÍDEO DE ARRIBA.

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Aunque deberíamos visitar el taller, al menos, una vez al año para comprobar que nuestro coche está en perfecto estado y que circular con él no entraña ningún riesgo… lo cierto es que no todos los conductores cumplen esta recomendación. También es cierto que dependiendo del modelo que tengamos en el garaje, coleccionaremos un número mayor o menor de problemas. Efectivamente hay vehículos más propensos a las averías: ¿cuáles son?

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha elaborado un informe basándose en los distintos segmentos del mercado del motor. Con este punto de partida ha centrado el foco en todos aquellos vehículos que han sido atendidos en los talleres de nuestra geografía para llegar a las siguientes conclusiones. VER VÍDEO.

¿Con qué frecuencia vamos al taller?

Por último, la OCU desvela cuáles son nuestros hábitos respecto al taller. Cuando nos compramos un coche, las visitas al taller son habituales durante los primeros años; no en vano es cuando solemos estar amparados por un seguro a todo riesgo que cubre muchas reparaciones.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo espaciamos más nuestras citas de mantenimiento. Hasta que nuestro vehículo cumple cinco años mantenemos el ritmo, pero a partir de entonces las cosas cambian. El informe destaca que los conductores consideran que su automóvil ya es viejo, sobre todo a partir de los diez años de edad, y por eso no prestan tanta atención a los problemas que van surgiendo.