A nadie le gusta verse implicado en un accidente de circulación, aunque sea muy leve y no signifique nada más que llevarse un pequeño susto que contar luego en casa. Sin embargo, la aleatoriedad de esta variable hace que, en ocasiones, nos veamos envueltos en una situación muy desagradable como puede ser, mismamente, un accidente en cadena.

Los accidentes en cadena levantan muchas dudas entre los conductores: ¿cómo tengo que reaccionar ante una colisión en cadena? ¿De quién es la culpa y a quién tengo que reclamar? Ha sido mi culpa, pero...¿cómo tengo que actuar ahora?

Las colisiones en cadena son aquellas en las que se ven inmersos más de dos vehículos que circulan unos detrás de otro, una situación que se da mucho más habitualmente de lo que pensamos. La clave es determinar quién es el causante del siniestro, algo a lo que se puede contestar con el Reglamento General de Circulación, que establece que todo conductor que circule detrás de otro debe dejar un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenada brusca, sin chocar con él.

Esto significa que, por norma general, el conductor que impacte primero contra otro vehículo será el causante de la colisión, considerándose también como el culpable de los daños causados al resto de vehículos que se hayan visto inmersos en el accidente. Lo primero que debes hacer tras verte involucrado en un siniestro así es abandonar el vehículo con seguridad, ponerte el chaleco reflectante y resguardarte del peligro en una zona segura. En caso de que otras personas necesiten ayuda, socórrelas siempre sin poner en riesgo tu integridad.

Avisa a las autoridades competentes para que levanten atestado, algo que facilitará mucho los trámites posteriores con las compañías aseguradoras, ya que se pueden dar diferentes supuestos como, por ejemplo, un alcance por lanzamiento (un vehículo alcanza a otro por no respetar la distancia de seguridad y éste segundo golpea a un tercero debido al empuje) o un alcance doble, en el que el vehículo que golpea primero se detiene y es posteriormente golpeado por un tercero.