B-SUV JAPONÉS

Las claves del inesperado SUV de Mazda con purista motor atmosférico

Un compacto diferente, que no busca quedar bien con todos; sus valores elementales, resumidos en cinco definiciones que te recomiendo que tengas a mano

Mazda CX-30

Mazda CX-30Mazda

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Lo hemos tenido por menos de una década en Europa y ahora lo extrañamos. Uno de esos a los que, para dejar marcada la huella, le basta con un corto período de tiempo. En otras partes del mundo lo siguen disfrutando y lo bien que hacen, porque es sinónimo de confiabilidad japonesa y personalidad en un segmento en el que vamos apreciando modelos cada vez más repetitivos.

El Mazda CX-3 es un coche con valores. Se abre al clamor y al mismo tiempo es para entendidos. Esto último, sobre todo en relación con su interior y su mecánica. Pero el diseño lo representa. Cuando decimos que un vehículo entra por los ojos, de este tipo de compactos hablamos. Tres apartados y cinco frases para tener a mano cuando, en una mesa entre amigos, nos toque explicar de qué va.

El ilusionista japonés

¿Lo has visto? ¿Lo has apreciado al detalle y desde cada ángulo? Ahora dime si lo que ves en este Mazda no es un hatchback urbano. Parece serlo y las curvaturas, rasgo identitario sobre el cual forja su fortaleza estética, aportan a su engaño. No, no es un urbano, es un SUV bien compacto aunque no lo parezca.

A diferencia de otras marcas en las que al verlo a la primera se evidencian las diferencias entre el coche y el B-SUV que de él deriva –no solo comparando dimensiones, sino también apariencia–, en el CX-3 las distinciones no están del todo claras. Es por eso que lo consideramos un ilusionista japonés.

Se extraña un modelo como el Mazda CX-3, en especial cuando vemos los conceptos de diseño que se repiten en un segmento tan en expansión como el de los B-SUV en el continente. En su corto tiempo que ha ocupado su lugar en las concesionarias europeas, jamás se traicionó y, al ver cómo continúa su ciclo comercial en regiones distantes como México o el propio mercado japonés, no quedan dudas: un inmune a las agotadoras apariencias robustas, una segunda frase que lo resume.

Mazda CX-30
Mazda CX-30 | Mazda

Sin lugar para los débiles

¿Por qué considero que en el Mazda CX-3 no hay lugar para los débiles? En realidad, el mensaje va dirigido para quienes tengan entre las opciones de compra a este modelo y, al mismo tiempo, la comodidad y el refinamiento puertas adentro como prioridad. El confort en cuanto a espacio carece aquí de sentido. Por calidad de materiales no decepciona.

En este B-SUV no esperes habitabilidad. Con su espacio interior limitado, si algo no hace el CX-3 es atraer a los clientes desde ese aspecto. Tanto por ergonomía y diseño de asientos, este Mazda no disimula su postura, que invita a salir a conducir, no a salir de paseo. En resumidas cuentas, este coche no pretende quedar bien. Esto se vincula con lo siguiente...

Te da y te quita con sabiduría

Hay pros y contras que parten del motor del Mazda CX-3, pero el resultado es un coche que no decepciona en cuanto a rendimiento y conducción. Por un lado, no es un vehículo que se caracterice por altos niveles de potencia y par motor. A ritmo de normal y relajado, no es precisamente el japonés que desearías para salir de la monotonía. Ahora bien, lo compensa todo si lo llevas en las marchas más bajas y casi al tope en el tacómetro.

A propósito, la potencia máxima la obtiene a 6.000 revoluciones por minuto, una de las líneas ideales para un motor atmosférico, lo que nos lleva a mencionar su otra virtud: nada de motor de cilindradas reducidas sobrealimentadas, sino un 2.0 de aspiración natural, lo que implica algo más de reacción en comparación con los turbos. Si se lo sabe llevar, en un modelo que, repito, no se caracteriza por un alto par, este motor es su as bajo la manga.

Además de su motor atmosférico y su caja manual de seis, vaya combinación para ir a contracorriente de las tendencias, con esta configuración registrarías un mejor consumo que si lo manejaras con transmisión automática. Pero, ante todo, los 6,2 l/100 km son buenos por su propia condición de motor a gasolina sin sobrealimentar. El veredicto es claro: el Mazda CX-3 te da y te quita con sabiduría.

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