LA ITV, LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE DE LOS CONDUCTORES

La clásica estrategia para pasar la ITV que aún sigue funcionando

Cuando se acerca la fecha es posible que muchos conductores se echen a temblar, pero la realidad es que pasar la ITV puede ser más sencillo de lo que parece.

Publicidad

En nuestro país hay un parque automovilístico compuesto por decenas de millones de vehículos. De esas decenas de millones, la inmensa mayoría tiene una antigüedad superior a los 4 años, lo que, de facto, supone tener la obligación de acudir a cualquiera de las estaciones de inspección técnica repartidas por la geografía española para someterse a una inspección en la que se verifique el buen estado mecánico del vehículo, así como ciertos detalles administrativos con los que garantizar, en la medida de lo posible, que los vehículos que circulan por nuestras carreteras lo hacen cumpliendo unos mínimos en cuanto a seguridad.

En una inspección de ITV se llevan a cabo diferentes pruebas técnicas, siendo una de las más "temidas" la relacionada con la medición de las emisiones contaminantes: cualquier vehículo equipado con motor de combustión tiene la obligación de someterse a un test en el que se miden ciertos parámetros relativos a la "calidad" de los gases emitidos por el tubo de escape que, como no podía ser de otra manera, han de ajustarse a ciertos márgenes para garantizar que ningún vehículo contamina más de lo debido.

El clásico truco para superar la ITV que sigue funcionando

Muchos son los vehículos que 'suspenden' la prueba de gases, lo que en la práctica supone recibir un resultado desfavorable en la inspección. Sin embargo, no son muchos los conductores que saben que la estrategia más clásica y sencilla para superar la prueba de gases de las ITV sigue siendo una gran aliada a día de hoy, permitiendo que muchos vehículos superen sin ningún problema la inspección. ¿La clave?: exigir un poco al motor y, sobre todo, que éste llegue a la inspección dentro de sus temperaturas óptimas de trabajo.

Para que los sistemas anticontaminación de nuestros vehículos (catalizadores, sondas lambda, filtros de partículas, trampas de AdBlue...) funcionen correctamente deben actuar a la temperatura óptima. Muchos conductores acuden a las ITV con el motor frío, lo que dificulta enormemente que las mediciones de los gases arrojen resultados favorables. Apunta esta estrategia para que la ITV no se le resista a tu coche:

  • Asegúrate de circular durante, al menos, 15 minutos de manera completamente habitual, de forma que todos los fluidos del motor alcancen sin problema su temperatura normal de trabajo.
  • Antes de acudir a la ITV, especialmente si tu motor es diésel, exige toda la potencia disponible en varias ocasiones. La ocasión ideal se da, por ejemplo, en las incorporaciones a una vía rápida donde puedes apurar algunas marchas, permitiendo así que el tubo de escape expulse las posibles impurezas que se hayan podido acumular en los conductos del tubo de escape. Gracias al mayor flujo de gases y a su mayor temperatura, otros elementos del escape como los catalizadores o los filtros de partículas pueden también funcionar más cómoda y eficazmente.

También te puede interesar: ¿En qué consiste la prueba OBD, una de las más temidas en la ITV?

Antena 3 » Noticias Motor

Publicidad