BAJO RIESGO DE SANCIÓN

Sí, los ciclistas pueden circular por la acera con su bici...pero sólo en un caso concreto (y la multa no es barata)

Las bicicletas cada vez son más populares en nuestras ciudades, pero su uso se regula con unas normas que todos tienen que cumplir.

Ciclista circulando por la ciudad

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La llegada de la bicicleta a nuestras ciudades no es un hecho que se haya producido en los últimos años: las bicicletas llevan siglos existiendo, y décadas formando parte de nuestro día a día en las ciudades de manera habitual. Otra cosa muy distinta es el hecho de que en las últimas fechas su uso se haya disparado, fruto de la situación económica, de una mayor conciencia social por el medio ambiente y de la mejora de las infraestructuras urbanas para este tipo de vehículo.

El uso de la bicicleta es, por norma general, mucho menos peligroso que el de un vehículo a motor, ya que pesa mucho menos y su velocidad de circulación en ciudad es menor. Sus dimensiones son también mucho más contenidas por lo que no existe mayor problema. Sin embargo, son muchos los peatones que en los últimos tiempos vienen observando un aumento de los comportamientos peligrosos para la sana convivencia entre los mencionados peatones y los ciclistas.

La norma que todos los ciclistas tienen que cumplir

Y es que no, los ciclistas no pueden utilizar las aceras a su libre albedrío para circular, por mucho que las aceras sean anchas o por mucho que las aceras estén desérticas: las aceras, por norma general, son para uso y disfrute exclusivo de los peatones. De esta manera, los ciclistas deben utilizar sus bicis únicamente por carriles-bici en caso de que éstos existan y, en caso contrario, por la calzada, siempre con la máxima precaución.

Eso sí, tal y como nos recuerda la Dirección General de Tráfico, existe una sola excepción a la norma que acabamos de mencionar, de forma que sí, hay una situación en la que los ciclistas tienen permitido el uso de sus bicicletas en una acera. Esta excepción es la que viene marcada por la catalogación de esa acera como 'carril-bici compartido', lo que en la práctica supone la aparición de un pequeño carril en la propia acera para que los ciclistas puedan utilizar su bicicleta aunque sea en la acera.

Cuando se trata de una acera con carril-bici compartido los ciclistas deben extremar la precaución y circular más despacio de lo normal, y nunca deben salirse de sus carriles marcados. De esta manera, se maximiza la seguridad en las aceras con una sana convivencia entre peatones y ciclistas. Si, por el contrario, te saltas las normas que acabamos de mencionar a lomos de tu bicicleta, que sepas que te arriesgas a que impongan una sanción de hasta 100€.

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